martes, 31 de diciembre de 2013

¡Feliz año nuevo!

Este año se acaba y tengo que decirle adiós para darle la bienvenida a uno nuevo que, espero, me tarerá buenos momentos para recordar, como ha hecho este.
Cada año que pasa tengo la manía de pensar que el próximo será todavía mejor. Pero en realidad, ningún año es peor o mejor que otro. Todos tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo único que hay que hacer es disfrutar de lo bueno y olvidar lo malo porque, al fin y al cabo, la vida está para vivirla, no para quedarse estancado en preocupaciones y desilusiones.





Os deseo un feliz año a todos, que sé que lo será.


sábado, 28 de diciembre de 2013

El mundo al revés.

No muy lejos de aquí existe un mundo en el que todo está del revés. La lluvia cae hacia arriba, en invierno hace calor y en verano hace frío, el agua no moja, el fuego no quema  y los animales salvajes no se esconden. En cuanto a las personas que habitan en ese peculiar mundo, ríen cuando están tristes y lloran cuando están felices, caminan por el techo de sus casas, duermen de día, beben cuando tienen hambre y comen cuando tienen sed. Pero entre todas aquellas gentes extrañas, hay una pequeña niña que es diferente a los demás. Ella siente que no pertenece a ese mundo porque todo lo que hace es lo contrario a lo que hacen los demás. Por eso, los niños de su edad la miran raro y no quieren jugar con ella. No entiende qué le pasa, cada día de su (de momento) corta vida se pregunta: "¿Por qué?" Lo que no sabe, es que hay un lugar en el que todas las personas son como ella. No sabe que, quizás ella no es rara, a lo mejor lo que pasa es que no está en el lugar adecuado. No está sola, solo tiene que buscar.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Feliz Navidad.


El frío invernal traspasa la piel como cuchillas. Las calles por una vez se salen de sus monótonos colores grises para brillar durante unos pocos días con luces de todos los colores. Las casas se llenan de ilusión y alegría, se escuchan villancicos por todos los rincones y no hay espacio para el mal humor. Es una época para disfrutar y ser feliz.

¡Felices fiestas!

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ojos de plata.

Hoy voy a escribirle de nuevo a la luna. Es ella la que me inspira, la que me anima a sonreír. Siempre está ahí, aunque a veces no pueda verla. Y aunque la noche me asuste, ella me acompaña y me consuela, aleja todos los males que hay en mi corazón.

Ojos de plata, la llaman
Profundos suspiros en la noche
Mudos aullidos a lo lejos se oyen
Un manto de estrellas doradas
Cubre su hermosura alada
Observando en silencio
Siempre en su alta atalaya
Ojos de plata, la llaman





sábado, 7 de diciembre de 2013

Memorias de la vejez.

El pasar de los años nunca resulta fácil. Y lo digo yo, que he visto nacer y morir a personas muy importantes en mi vida, he recorrido todos los caminos habidos y por haber, he sentido el sol acariciando mi piel y el frío helarme la sangre. He conocido los peores infortunios que un hombre jamás ha podido experimentar y también las mayores alegrías. Y ahora que mi vida está llegando a su fin, ahora que la arrugas cubren cada tramo de mi desgastada piel y mis fuerzas comienzan a flaquear, ahora es cuando pregunto ¿Y todo esto, de qué me ha servido? ¿De qué sirve haber tenido una vida larga y satisfactoria si de todas formas morirás solo y desgraciado? ¿Qué he aprendido en todos estos años? Porque, al fin y al cabo, sigo sin saber lo que la vida significa. Sigo sin conocer los misterios que esconde el mundo. Sigo como al principio, creyendo saberlo todo pero sabiendo nada en realidad. El ciclo de la vida, sí. Naces, vives y, al final, mueres. Te vas sin saber a qué has venido. Así ha sido siempre y así seguirá siendo. 


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Flor de lis.

Cuando el mundo se vuelva  gris
y el cielo azul se desvanezca,
no lo olvides, tu hogar está aquí.
Echa a correr, no mires atrás,
vuelve conmigo, pequeña flor de lis
que muy pronto se olvida
lo frágil que es la vida.

domingo, 17 de noviembre de 2013

¡Primer aniversario del blog!

Hoy hace un año que me decidí a crear un blog. Un año en el que deposité todos mis pensamientos, reflexiones, poemas, relatos… en este pequeño rincón. Al principio no pensé que fuese a darle mucha utilidad, simplemente nació como un mero entretenimiento, pero en todo este tiempo se ha convertido en algo más. En mi santuario, en mi puerta de escape, en mi “País de las Maravillas”. Y espero que siga en pie muchos años más, para ayudarme a sacar todo lo que llevo en mi interior y a mostrárselo al mundo. Felicidades, pequeño.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Mi hibernación.

Temblando me hallo como si de cristales de hielo estuviera mi cuerpo formado. Mis párpados se cierran del cansancio pero el sueño no quiere hacerse dueño de mí por el momento. Mi piel es blanca, mi pelo también está perdiendo el color. Mis labios se tornan de un color morado, mis músculos deciden permanecer quietos, como estatuas de piedra. No puedo moverme, no puedo sentir, no puedo casi respirar. La nieve que me rodea se va incrustando en mi piel. Ahora solo queda esperar a que el sol salga de nuevo y yo vuelva otra vez a la vida. Pero mientras, los días pasarán y yo no me daré cuenta. Estaré sumida en un profundo letargo hasta el fin del helado invierno. 

sábado, 9 de noviembre de 2013

Vendaval.

El viento llama a mi puerta. Veo cómo las pobres hojas de los marchitos árboles sucumben bajo su fuerza arrasadora. Se oye un profundo murmullo proveniente de ningún lugar y que se eleva poco a poco hasta parecer que procede de las más remotas profundidades de una cueva. De vez en cuando, algún desdichado caminante lucha ferozmente con su paraguas, que lentamente se retuerce de dolor tras la rotura de uno de sus débiles huesos e intenta que el viento no lo arrastre y lo destroce por el camino. Cuanto más potente es el viento, más insignificante se vuelve el que se atreve a enfrentarse a su furia.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Buscando...

Vagamos por la inmensidad del mundo en busca de algo que nos haga sentirnos vivos. No sabemos el qué pero sabemos que hay algo. Algo que necesitamos, algo que nos complementa y que forma parte de nosotros, como los árboles y sus frutos, como las estrellas y la luna. Pasamos toda nuestra vida buscándolo, pero al final, ¿lo encontramos? ¿O creemos que lo hemos encontrado pero en realidad, no es así? ¿Es un engaño, producto de nuestra imaginación? ¿O es real? Dicen que el que busca encuentra, pero no siempre es así. A veces, la soledad es más fuerte que el deseo de seguir buscando. Nos perdemos entre las olas de la nada, escrutando el horizonte, esperando impacientes la llegada de ese algo que nos haga despertar pero siempre con un vacío en nuestro corazón que se niega a dejarse llenar. 

domingo, 27 de octubre de 2013

Burbujas.

Miles de burbujas transparentes flotan en el aire, yendo de aquí para allá, danzando sobre nuestras cabezas. En el interior de cada una de ellas hay un sueño, una meta, una ilusión. Están tan cerca de nosotros que podemos alzar una mano y acariciarlas, pero si lo hacemos, explotarán ante nuestras narices y lo que guardan desaparecerá para siempre. Permanecen ahí, inalcanzables y alcanzables a la vez. Todas las cosas que anhelamos están a un paso de nosotros, alzamos la mirada y las vemos. Pero las burbujas deben permanecer así, intactas, a la espera del momento adecuado para regalarnos sus preciadas posesiones que protegen con tanto cuidado.


sábado, 26 de octubre de 2013

Algo se oculta entre las sombras.

La luz de la luna se cuela furtivamente entre las nubes y las estrellas la acompañan en lo alto. 
La noche es fría y las extremidades se entumecen hasta casi perder la sensibilidad.
La niebla va cubriendo el paisaje impidiendo ver más allá de un par de metros.
Pasos acelerados, corazones helados, sonrisas en medio de la oscuridad.
Olas rompiendo contra la orilla, árboles azotados por el viento.
Algo se esconde entre las sombras, algo espera el momento de salir a la luz.
Entre la hierba alta de la oscura marisma, allí tiene su hogar.
No lo mires, no lo busques, no lo llames.
Sigue adelante y olvida los ojos que te vigilan las espaldas.


sábado, 19 de octubre de 2013

Bailaban las estrellas.

                                                            

Bailaban las estrellas en el firmamento, buscaban tu mirada en la penumbra y soñaban con volver a brillar tan fuerte que tus ojos se iluminasen como la estela de un cometa que se perdió allá en el norte, y que encontró su hogar en la cálida corteza de un roble solitario.

martes, 15 de octubre de 2013

¿Sueño o realidad?

Vivo en la línea que divide el sueño de la realidad. Viajo por mundos desconocidos creados por mi mente, donde no importa lo que haga porque no es real, tan sólo es una ilusión en la que me gusta refugiarme de vez en cuando. Cierro los ojos y no veo oscuridad, sino otra vida distinta a la mía. Pero de pronto doy media vuelta y la realidad choca contra mí, rompiéndome en miles de pedacitos de cristal.

Siempre intentamos huir de la realidad. Preferimos refugiarnos en los sueños, nos sentimos más seguros. En ese lugar tan anhelado podemos hacer todo lo que queramos, sin que nadie nos juzgue. Podemos ser quienes nosotros queramos ser y tirarnos al vacío sin sufrir ningún daño. El tiempo parece detenerse y la suerte está a nuestro favor.  A veces, incluso nos sumergimos demasiado en ellos. Tanto, que olvidamos la diferencia entre sueño y realidad. Olvidamos que es tan sólo una ilusión creada por nosotros, para ser felices y para olvidarnos de los problemas. Es como si viviéramos en el fondo del océano, perdiéndonos en las profundidades y alejándonos del resto del mundo, moviendo las piernas y brazos para hundirnos cada vez más. Y nos gusta ese nuevo mundo. Hay cosas que en el mundo exterior no existen. Podemos lograr todo lo que nos propongamos y siempre ganamos. Pero tarde temprano tenemos que subir a la superficie para coger aire y volver a ver más allá de nuestras narices, la vida que nos estamos perdiendo mientras vagamos en el profundo abismo bajo el mar. Es verdad que la realidad no siempre es como quisiéramos, por eso tendemos a evitarla. Pero cuanto más nos alejamos de ella, más duro se nos hace afrontarla.  Sería bonito pensar que la vida es un sueño y que nosotros elegimos nuestro destino, sin temer lo que nos pueda ocurrir en el camino.

jueves, 10 de octubre de 2013

Un regalo del cielo.

La lluvia aporrea las ventanas como queriendo entrar y el sonido se introduce en mis oídos. Me tapo más con la manta y bebo otro sorbo de mi chocolate caliente. No dan nada interesante en la tele, sólo una película aburrida y los típicos programas del corazón. Pero como la tormenta no quiere que me duerma, no tengo otro remedio que quedarme en el sofá hasta que mis ojos se me cierren del cansancio y el sueño me abrace por fin. Diviso con el rabillo del ojo la luz de un relámpago y, unos segundos después, escucho el sonido de un trueno. Dejo la taza vacía sobre la mesa y me acurruco aún más entre las mantas. Cierro los ojos y trato de conciliar el sueño. Otro relámpago, esta vez ha caído cerca. Siento una increíble energía fluyendo de algún lugar en el exterior. Un escalofrío recorre mi cuerpo. ¿Qué estará pasando allí fuera? Casi sin darme cuenta, mis pies me llevan a través del salón y abro la puerta de casa para salir a la calle. Todavía llevo mi manta a mi alrededor. Al lado de mi casa hay un pequeño bosque y me apresuro a entrar en él. No sé por qué estoy aquí, no sé qué es lo que me obliga a adentrarme más y más entre los árboles. De pronto veo el lugar donde el rayo cayó. Hay un agujero no muy profundo ni muy grande y me acerco para estudiarlo mejor. ¿Por qué habrá caído aquí?  ¿Por qué justo en este lugar? Entonces lo veo. Algo brilla en el interior la fosa. Es redondo, de metal y tiene una especie de cerrojo en el medio. Parece una especie de caja. Me pregunto de dónde habrá salido. ¿Habrá caído del cielo? Quizás el rayo no era un rayo en realidad, quizás… no, no puede ser, es imposible. O no.

Cojo el extraño objeto y lo llevo a mi habitación. Busco un lugar para esconderlo, no quiero que nadie lo vea. Será mi pequeño secreto. Un regalo del cielo.

lunes, 7 de octubre de 2013

Tras una máscara.

Tras una máscara se oculta mi nombre,
un nombre vacío, sin vida,
pero fuerte como la llama
que no se quiere apagar
Tras una máscara se oculta mi alma,
un alma que escucha el silencio,
que observa sin ver y que
lo calla todo sin querer.
Tras una máscara se oculta mi corazón,
un corazón que sueña
y que teme mostrar su color
al mundo que escapa sin razón.

martes, 1 de octubre de 2013

Qué bonito es caer.

Qué bonito es caer. La lluvia, las hojas de los árboles en otoño, los finos copos de nieve en invierno, las estrellas fugaces. Todos caen y jamás se levantan. Caen deslizándose con gracia o precipitándose al vacío, y nunca alzan la vista atrás. Caen delicadamente o con fuerza y nosotros observamos con atención su feliz y esperada trayectoria hasta el duro suelo. ¿Se arrepienten alguna vez? No. Nos saludan y descienden sobre nuestras cabezas, susurrándonos y acariciándonos, prometiéndonos que todo irá bien. “No temáis” nos dicen. “Las caídas no siempre son malas. Pueden ayudaros a aprender y a volver a empezar de cero”. Nosotros asentimos y ellos continúan su viaje. 
A veces, nos sentamos y esperamos a que todo se solucione solo, o a que alguien lo solucione por nosotros. Tenemos miedo a fallar, miedo a caer. Pero una cosa es segura, si caemos, volveremos a levantarnos, y si no, sonreiremos al mundo y gritaremos fuerte, muy fuerte que no tememos a nada. Ni siquiera a la pétrea superficie que nos espera tras nuestra caída. Seguiremos adelante y continuaremos nuestro camino en el suelo hasta que las cosas vayan mejor.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Así transcurre mi vida...

Tumbada sobre la fina y verde hierba y con mis ojos cerrados, mi mente se aleja sin apenas notarlo y divaga entre mis pensamientos. Vuelvo atrás en el tiempo y recuerdo mis días felices de la niñez, los amigos que dejé atrás y los que siguen a mi lado, las tardes de juegos e ilusiones. Luego vuelvo al presente, y camino en silencio entre las sombras de mi mente. Pienso en palabras, sueños y esperanzas. En escapadas a la luz de la luna, juegos a media noche y paseos a media tarde. Trato de enfocarme en este instante, tumbada sobre la hierba. Oigo el melódico canto de los pájaros, siento el viento recorrer mi fría piel y noto mi cuerpo estremecerse. Acaricio el verde pasto con mis dedos y disfruto del cosquilleo que me produce. Por último, mi mente viaja al futuro. Imagino mi vida dentro de unos años, viajando de aquí para allá, conociendo el mundo, viviendo emocionantes experiencias y coleccionando recuerdos en un rincón de mi memoria. Alcanzando mi meta y cumpliendo mis sueños. Así transcurre mi vida, imaginando y pensando, construyendo efímeros castillos en el aire tumbada sobre la fina y verde hierba.
                                                                 
                                                      

jueves, 26 de septiembre de 2013

La lluvia.

La lluvia inunda las solitarias calles,
la gente no ríe, ni llora, ni sueña,
el silencio no huye, se queda
y el tiempo se para al instante.
Sólo yo río, y lloro, y sueño,
y disfruto el momento de ver
la lluvia caer y volver a encender
la luz de los ojos que poseo.



lunes, 23 de septiembre de 2013

Bienvenido, otoño.

Me encanta observar el delicado vaivén de las marchitas hojas al caer. Pasear entre los tonos pardos y anaranjados del paisaje y el olor de las castañas asadas recién hechas, aunque su sabor no sea de mi agrado. Me gusta caminar por el bosque con una cesta en mi mano y los ojos cargados de ilusión, buscando y recogiendo setas, aunque después no me las vaya a comer. Adoro el olor de la lluvia fresca y sentir aire frío que reaparece tras el calor sofocante de la estación que quedó atrás.
Te doy la bienvenida, otoño.



sábado, 21 de septiembre de 2013

La princesa loba.

El sol comenzaba a descender con lentitud para perderse finalmente en el lejano horizonte. Ella, como cada día desde que era niña, lo observaba desde la ventana de sus aposentos, pensando en lo hermoso que se veía el ocaso desde allí. Para ella, no era simplemente la habitual puesta de sol, sino que era el preludio a su momento favorito, cuando podía ser ella misma y su alma era libre por fin: la noche. Y justo esa misma noche, sería luna llena. Para cualquier persona normal, el plenilunio no tenía nada de especial, pero ella no era una persona normal. Ella tenía un secreto que guardaba profundamente en un rincón de su corazón, del que nadie sabía su existencia, ni siquiera sus padres. Impacientemente esperó a que el sol se pusiera por completo y, entonces, un manto de oscuridad cubrió totalmente el cielo. Las estrellas brillaban en lo alto, compitiendo por quien era la más luminosa y allí, en medio de todas ellas, con una tez blanquecina y con la forma de una circunferencia perfecta, estaba la luna. La muchacha se estremeció, ya empezaba a notar el cambio en su cuerpo. Sin perder tiempo, salió de su habitación y se dirigió a las escaleras de caracol que permitían bajar la torre en la que se encontraba. Sus pies descalzos se deslizaban por las frías baldosas y su camisón blanco como la nieve ondeaba con su paso acelerado.

Se podría decir, que la muchacha era una princesa. Igual que las de los cuentos de hadas, con su corona, con su castillo y con sus bonitos vestidos de seda y encaje. A pesar de su piel pálida y de sus profundos ojos negros, era una joven muy bella. Su cabello dorado caía en ondas sobre su espalada hasta la cintura y sus labios gruesos, su mirada reservada  y su pequeña y delicada nariz le daban a la princesa un toque sensual y especial que hacía que los hombres cayeran perdidamente enamorados de ella. 

Sin detenerse y lo más deprisa que pudo, salió al exterior. No tenía tiempo que perder, solo faltaban unos minutos para que el cambio se produjera. Se alejó  del castillo, adentrándose en el bosque. La brisa nocturna rozaba su piel y bailaba en su pelo y la luna era tan brillante que parecía que tenía luz propia. Un gran lago apareció entre los árboles, sus aguas eran tan oscuras como en ese momento lo era el cielo. La princesa se detuvo frente a él y esperó. En su interior sus músculos y huesos comenzaron a retorcerse  y a cambiar, un dolor insoportable inundó sus entrañas. Con un grito de dolor dobló las rodillas y cayó sobre la hierba. Alzó la cabeza para mirar a la luna y una sonrisa le cruzó el rostro. Era la hora. Comenzó a sentir un instinto animal que luchaba por salir al exterior y su alma se fundió con la naturaleza. El dolor se fue calmando poco a poco. Se notaba diferente. Era diferente. Lentamente se acercó al lago y contempló su reflejo. Lo que veía ya no era su rostro de princesa dulce y delicada. Se había convertido en lo que siempre había querido ser, desde que era una niña y comenzaron a ocurrirle los cambios. Pronto lo conseguiría, estaba cada vez más cerca. En los últimos meses había conseguido mantenerse con esa forma durante varios días tras la luna llena, corriendo por el bosque, sintiendo la tierra sobre sus pies, disfrutando de su libertad. Pronto podría quedarse así para siempre. Se olvidaría de los estúpidos bailes, las pedidas de matrimonio de los príncipes superficiales y de todas las cosas tontas de princesas. Echaría de menos a sus padres, eso sí, pero era el precio que debía pagar por conseguir lo que quería. Ya no tendría que preocuparse por cómo debía comportarse, hablar o vestirse. Sería ella misma. Levantó su hocico de nuevo a la luna llena y aulló. Ella era una princesa, pero no era como las demás. Era la princesa loba.

lunes, 16 de septiembre de 2013

A través de los años.

Si alguna vez te encuentras un objeto muy antiguo, ya sea de hace  50 años o 500, no tendrás en tus manos una simple “cosa vieja”,  sino el vestigio de una historia, una vida, un sentimiento, un sueño. Las antigüedades tienen más valor de lo que nos imaginamos. Ellas nos hablan, nos cuentan historias. Pero no es tan fácil, no abren su boca y empiezan a hablar de repente, no. Lo que sea que nos quieran contar, tenemos que descubrirlo nosotros mismos. Y eso es lo divertido. Podemos dejar volar nuestra imaginación y tratar de descubrir de quién era ese objeto, cómo lo consiguió, qué hizo con él, de qué época era o dónde se fabricó y con qué fin. Cada objeto tiene su historia y cada persona deja un trocito de su esencia en ese objeto. Por eso me gustan tanto las cosas antiguas, y por eso nunca debemos olvidarnos de ellas, porque si lo hacemos, las personas que nos dejaron también quedarán en el olvido.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Jardín olvidado.

Somos parte de un jardín olvidado
que dejó de florecer tiempo atrás,
cuando éramos simples extraños
y jugábamos a perder la razón.

Quizás el tiempo pone todo en su lugar
y el destino de ese preciado jardín
era perder su color y dejar de brillar.


lunes, 9 de septiembre de 2013

Pequeñas cosas.

Una de las imágenes más bellas que mis ojos han tenido el privilegio de observar es luz del sol reflejada en las tranquilas aguas de un mar adormecido. Pequeñas partículas doradas danzando sobre un fino e inmenso lienzo transparente. Cada mañana me levanto al alba con ese recuerdo en mi mente y me dirijo a la ventana para verlo de nuevo. Los tonos rosados y blanquecinos del amanecer encajan a la perfección con la luminosidad de las aguas claras y puras. De repente, una gaviota surca el cielo para darle la bienvenida al sol y más tarde las demás se unen a su canto de buenos días mientras se zambullen en el mar para pescar, si tienen suerte, un buen desayuno. Desde mi ventana lo observo todo con una fascinante curiosidad y mis ojos sonríen asombrados ante el maravilloso espectáculo al que sólo yo tengo el placer de disfrutar. Entonces cierro los ojos y trato de que esa imagen se me quede grabada profundamente en mi cabeza para así cuando me vaya a dormir la lleve conmigo en mis sueños.

Disfrutar de las pequeñas cosas es lo que de verdad nos hace felices.


martes, 3 de septiembre de 2013

La chica que perdió el norte.

Soy la chica que perdió el norte. Soy una persona normal y corriente, eso sí, pero que ha perdido el norte y no es capaz de encontrarlo por más que lo busque. Ya no sé a dónde voy, ni cuál es mi meta. Ya no sé qué es lo que se supone que debo hacer para seguir adelante. Ya no sé dónde está el norte y dónde el sur, dónde está el este y dónde está el oeste. Ya no sé nada.  No sé si me estoy volviendo loca o si esto es sólo un sueño. No sé si debo continuar caminando o detenerme a mitad del camino. No sé qué busco ni sé dónde buscar. No sé cuál es mi nombre ni cuál es mi misión. Estoy perdida en medio de mi propio desorden. Quizás deba seguir buscando, pero no tengo el valor de hacerlo. Puede que me quede en esta situación para siempre;  desorientada, confundida y perdida. Porque soy la chica que perdió el norte y que quiere encontrarlo, pero para eso, lo único que necesita es una pizca de confianza y un poco fe en sí misma.

sábado, 31 de agosto de 2013

Darkness

Es en la noche, cuando tus miedos salen a la luz. Es en medio de la oscuridad más densa cuando acechan los terrores más profundos de tu mente. Tu imaginación se desborda y los seres monstruosos que se esconden en las sombras se aprovechan de tu vulnerabilidad y deciden hacerte una visita sorpresa. Cada uno de los músculos de tu cuerpo se tensan y no dejan que des ni un solo paso. Te sientes frágil, insignificante, creyendo ser una pequeña pieza de un juego macabro en el que tú siempre pierdes y donde no hay ganador. Tan sólo escuchas el latido acelerado de tu corazón y no hay nada a lo que puedas aferrarte para escapar del profundo abismo en el que te encuentras. ¿Qué debes hacer cuando no te queda absolutamente nada por lo que luchar? ¿Cuándo todo en lo que creías era una ilusión y tu mente empieza a desmoronarse? No puedes gritar, no puedes huir, no puedes llorar, porque eso te hará débil y ya no habrá solución. Pero en la oscuridad nada es lo que parece y lo que a simple vista puede ser una maldición, en realidad, puede que en el fondo, sea una bendición. 


viernes, 30 de agosto de 2013

Vida y muerte de una flor.

En un lugar muy lejano, donde la vida y la esperanza no crecen, cubierta la tierra por un manto de blanca nieve y un frío espectral recorriendo las llanuras, floreció una flor. Al principio era blanca, como la nieve que la abrazaba a su alrededor. Luego sus pétalos cambiaron a un bonito rosa pálido, que le dio un leve toque de color a un mundo oscuro y gris. Con el paso de los días la flor se convirtió en una preciosa rosa roja, que en medio de la penumbra, parecía una gota de sangre sobre la nieve. Era pequeña y delicada, pero ni el viento helado ni la negra noche podían con ella. A medida que pasaban los años, la rosa se fue haciendo más fuerte, pero algo en su pequeña alma la quebraba por dentro. La soledad. Era infeliz, porque no había nadie que alabara su belleza, que la acompañara día sí y día también, que la consolara en su pesares y compartiera su alegría en los días cálidos. Sus pétalos comenzaban a marchitarse, pero no por la edad, sino por la profunda tristeza que se negaba a abandonarla. Veía a las aves echar a volar sobre ella, en busca de un mundo mejor en algún lugar muy lejos de allí y deseaba poder ser como ellas, tener unas preciosas alas que la llevaran a dónde ella quisiera, sin límites, sin ataduras, sin raíces que la ataran a esa tierra hostil. Pero sabía que eso no iba a pasar. Su belleza se perdería con el tiempo y, al final, no quedaría nada de ella, tan solo una lágrima, una sola lágrima que perduraría por toda la eternidad para dejar el recuerdo de su desgracia.

domingo, 25 de agosto de 2013

Arden los bosques.

Una mancha oscura en medio de un verde lleno de vida. El fuego devora sin piedad y sin detenerse, eliminando a todo cuanto se encuentra en su camino. Y después solo quedan cenizas y restos de lo que podría haber sido un hermoso paisaje. Ahora ese paisaje ha pasado de hermoso a desolador. La Madre Tierra llora por los hijos que ha perdido atrapados en las fauces del mismísimo infierno. El humo cubre el cielo azul tornándolo gris y un calor abrasador penetra en las entrañas, llegando al corazón y haciéndole llorar sangre. El bosque ahora es un esqueleto destruido, no por culpa del elemento más mortífero, sino por el egoísmo de la más mortífera de las criaturas.

jueves, 22 de agosto de 2013

Una lágrima.

Una lágrima puede albergar 
infinidad de secretos.
Una lágrima nace del 
sentimiento más profundo
y muere dejando tras de sí 
el recuerdo del dolor.
Una lágrima, tan dulce, tan 
amarga, tan bella y tan solitaria, 
que si bien significa alegría
también es muestra de duelo.
Una lágrima no es nada, pero lo es todo.

lunes, 19 de agosto de 2013

La luna.

Siempre he sentido fascinación por la luna, esa esfera plateada fuente de mitos y leyendas que cada noche en lo alto del cielo estrellado nos deleita con su ciclo cambiante. Siempre está ahí, incluso por el día, donde se esconde tras la luz del sol. Todas las culturas, a lo largo de la historia, la han considerado una deidad, culpándola o adorándola por la influencia sobre el comportamiento de los seres humanos y demás animales.  Los lobos, criaturas maravillosas y temibles a la vez, también la adoran. Durante el plenilunio cantan su eterna canción a la luna, atemorizando a los hombres que tienen el placer de escucharlos. Hay una bonita leyenda respecto a este hecho tan conocido del lobo aullando a la luna llena. 
La leyenda cuenta que, en una noche ancestral, la luna bajó a la tierra y se quedó enredada entre las ramas de un árbol. En ese momento apareció un lobo y la empezó a acariciar con su hocico y jugaron toda la noche, hasta que volvió al cielo y el lobo al bosque; y ésta, le robó la sombra al cánido para recordarlo para siempre y él desde entonces, le aúlla las noches de luna llena para pedirle que se la devuelva.

lunes, 12 de agosto de 2013

Ayer y hoy.

¿Dónde quedaron aquellas princesas de mejillas sonrosadas y ojos luminosos que deseaban vivir la historia de amor más romántica?
¿Dónde quedaron aquellos príncipes que sacaban a bailar a las damas con timidez y las hacían sonrojarse tan solo con mirarlas?

Los tiempos cambian, y ahora todo es diferente. Bienvenidos a la era de la perversión y del desfase, donde  el amor es un juego y los niños quieren crecer demasiado deprisa. La inocencia se ha perdido, ahora lo que está de moda es comportarse como adultos delirantes con aires de superioridad y con ganas de juerga. Los hombres buscan barbies tontas con faldas extremadamente cortas y escotes extremadamente grandes a las que no les importe ser un juguete con tal de pasarlo bien una noche durante unos escasos minutos, mientras que las mujeres enseñan más de lo que deberían y actúan como niñatas superficiales para luego quejarse de lo mal que las tratan los hombres. Aunque claro, siempre hay excepciones. Lo que quiero decir, es que la sociedad juvenil se va deteriorando cada día más, en un mundo de alcohol, drogas y sexo. Después se despiertan por la mañana y se dan cuenta de que no recuerdan nada del día anterior, pero aún así dirán que lo han pasado genial y lo repetirán una y otra vez. ¿Qué diversión le encuentran a eso? ¿Les resulta divertido desconocer qué han hecho, con quién han estado y dónde? A mí, desde luego, no. Y lo peor de todo, es que mucha gente lo hace porque "es guay" y "mola". Y así es como irán perdiendo su personalidad y su dignidad, quedándoles solamente recuerdos vagos de una noche alocada y un profundo malestar físico y mental cuando toda la diversión termina.

viernes, 9 de agosto de 2013

Alas negras.

Mis alas son negras como la noche.
Negra también es mi alma,
que lucha por escapar de su prisión
de cristal.
Negros son mis ojos que observan
atentos, expectantes,
los secretos más viejos y oscuros
que mi corazón guarda.
Mis alas son negras  y negra es mi sombra
que me acompaña y me atormenta.


sábado, 3 de agosto de 2013

Sentimientos.

No puedes escapar de tus sentimientos.
Cuando te encuentran  te absorben, te corroen por dentro
y cuando te  quieres dar cuenta, es demasiado tarde.
La ira es un arma letal que lucha por salir y arrasar con todo.
El odio te transforma por completo y nubla tu vista,
impidiéndote ver la bondad que se esconde en tu interior.
La felicidad puede ser destructiva,
pero también te puede salvar de la destrucción.
La tristeza es el peor sentimiento, te hunde, te mata lentamente,
pero al final desaparece, aunque nunca del todo.
Y el amor es aquello  que todo el mundo anhela, 
pero que pocos llegan a alcanzar.

viernes, 2 de agosto de 2013

Un abrazo. Un beso. El sonido de la lluvia al caer. Un rayo de sol. Una canción. Una sonrisa. Un hola. Un hasta luego. Un te quiero.


Esos pequeños  instantes de felicidad que nos hacen sonreír y pensar que la vida vale la pena. Cosas, que a simple vista parecen insignificantes, pero que necesitamos casi tanto como respirar cuando nos sentimos solos o tristes. Por mucha oscuridad que haya en nuestro mundo, siempre habrá un rayo de luz que nos ayudará, que nos dará ese empujón que necesitamos para levantar la cabeza y dibujar una sonrisa en nuestro bonito rostro. 

martes, 23 de julio de 2013

Me quito las sandalias y pongo los pies en la arena mientras siento la suave brisa rozando mi pelo y oigo el sonido de las olas del mar al fondo. Quema. Voy dando pequeños saltos hasta que llego a la orilla y remojo los pies en el agua. El dolor que me produce la ardiente arena se va calmando y un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Sonrío. Mis manos recorren mi vestido de color rosa decorado con unas bonitas flores blancas. Me deshago de él deslizándolo por mi cuerpo  y lo lanzo delicadamente sobre la arena. Miro hacia el horizonte y diviso en la lejanía un barco velero que surca las frías aguas en dirección a una pequeña isla donde de pequeña iba con mis padres y jugaba a ser la pirata más temible de los siete mares. Mi mente se llena de recuerdos de aquellos años felices de mi niñez, mientras una lágrima solitaria cae por mi rostro y se ahoga en el mar. “Me gustaría volver a esa isla”, pienso, “Quedarme allí para siempre y no regresar  jamás”. Comienzo a caminar y me adentro cada vez más en el mar. El agua roza mi cuerpo desnudo y la sal se impregna en mi piel. Me gusta esta sensación. Lentamente me deslizo hacia abajo hasta cubrir por completo mi cabeza. Estiro los brazos y comienzo a nadar, dejando atrás mis temores, mis sueños atormentados y mis ilusiones destrozadas. Por una vez, me siento libre.

miércoles, 17 de julio de 2013

           
                                     "... así las cretenses con pies delicados                                                                           ante el altar hermoso bailaban
                                       buscando la dulce flor de la pradera..."
                                                                           Safo de Lesbos

jueves, 11 de julio de 2013

Beauty.

La belleza es algo que siempre ha estado presente desde los tiempos más antiguos hasta ahora. Todas las épocas y culturas tienen un determinado estereotipo, un canon de belleza que todo el mundo desea seguir.  Pero me he dado cuenta, desde hace tiempo, que hoy en día el afán por ser bello está llegando a límites insospechados. Y el modelo a seguir que nosotros (sí, me incluyo) tenemos son las celebridades de la moda, del cine y de la música. Cada vez importa menos el talento y se empieza a dar más importancia al aspecto físico. Idolatramos a modelos esqueléticas y a artistas operados y retocados con photoshop. Los famosos siguen las más extrañas dietas y tratamientos de belleza y la gente les aplaude e intentan imitarlos. Y si alguno coge unos quilos de más, se le pilla sin maquillar o con alguna arruga o cualquier otro defecto, lo critican a más no poder. Viendo todo esto, a mí me surgen algunas dudas. ¿A dónde vamos a llegar si seguimos así? ¿Se convertirá la belleza en algo superior a otros valores como el talento, la amistad o el amor? Probablemente ya sea así. 


Quizás yo no sea la más indicada para hablar de este tema, ya que soy muy insegura con mi cuerpo y normalmente tengo la autoestima por los suelos. Pero soy consciente de que la verdadera belleza, la que de verdad importa, está en el interior. Yo no soy superficial con los demás. Sin embargo, conmigo misma lo soy, y mucho. Y he de reconocer, aunque me cueste admitirlo, que yo también he sentido envidia de alguna famosa por su cuerpo perfecto y su bonito rostro y he deseado con todas mis fuerzas poder ser como esa chica. Pero por otro lado, sé que eso no me debería afectar. Yo soy como soy y debería aceptar mis defectos, ya que son míos y forman parte de mí. Me gustaría que las personas dejasen de preocuparse tanto por su aspecto físico y pudieran convivir con sus defectos y virtudes, sintiéndose orgullosas de como son. Porque, al fin y al cabo, la belleza exterior es efímera y desaparece con el tiempo, pero la belleza interior siempre permanece con nosotros.

martes, 18 de junio de 2013

El amante de la luna.

El lobo. Siempre me ha fascinado ese animal. Es fuerte, veloz, elegante, fiel y amante de la luna. Una criatura incomprendida que vaga por los bosques huyendo de la presencia humana, luchando por sobrevivir en un mundo cada vez más contaminado por el ego humano. La gente piensa que es una bestia despiadada y voraz que mata por gusto, pero yo no lo veo así. La bestia somos nosotros. Destruimos sus bosques, cazamos su comida y matamos su especie. Los lobos están desapareciendo y los responsables somos nosotros. Nosotros y nuestro afán por arrasar todo lo que encontramos a nuestro paso. Nuestra solución a todos los problemas es la muerte. ¿Qué un animal se come nuestra cosecha? Lo matamos. ¿Que un animal se ha comido nuestro ganado? Lo matamos. ¿Que un animal nos ha mordido? Lo matamos. Pero claro, los seres racionales y justos somos nosotros. Creemos que los lobos, y otros animales, son un peligro para nosotros, pero en realidad somos nosotros un peligro para ellos. Cuando nos demos cuenta, será demasiado tarde.



lunes, 20 de mayo de 2013

Para ti, mi vida.


No tengo palabras para explicar todo lo que has aportado a mi vida. En los pocos meses que nos conocemos te has convertido en una de las personas más importante para mí, junto con mi familia y mis mejores amigas.  No sé por qué, ni cuándo, ni cómo, pero poco a poco me fuiste enamorando cada día más. Ahora no puedo imaginarme qué haría sin ti, sin tus besos, sin tus caricias y tus palabras que tanto me hacen sonreír.  Y a pesar de que no te lo digo muy a menudo, sabes que te quiero con todo mi corazón, más de lo que puedas imaginar. Has llenado ese vacío que tenía en mi interior desde hace tanto tiempo y que necesitaba cubrir con el cariño y la atención que tú me proporcionas. Gracias a ti, sé lo que es el amor.

Gracias por quererme.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Estrés, estrés y más estrés. Los exámenes finales se acercan y el agobio que siento es demasiado. Tengo ganas de llorar y no sé por qué. Estoy enfadada con el mundo y no sé por qué. Quiero gritar y llorar a la vez. Y tampoco sé por qué. Siento como si todo se me cayera encima y yo no tengo más remedio que sujetarlo con mis débiles brazos, y así evitar que me aplaste. Ojalá pudiera dormirme y despertar cuando todo haya acabado, y poder disfrutar del sol, la playa y la tranquilidad. Espero que esto termine pronto.

sábado, 20 de abril de 2013

Bienvenida, primavera


Ya huele a primavera. El frío y la lluvia por fin se alejan y dejan paso al agradable calor y la suave brisa primaveral. Los pájaros cantan felices anunciando la llegada del buen tiempo, las flores se abren para disfrutar de los rayos de sol y la gente se anima a dar largos paseos para desperezarse del largo letargo invernal. Llegó el momento de decir adiós a los calientes y gruesos ropajes, a los guantes y bufandas, a pasar frío y a querer quedarse en casa con la manta y calefacción. Ya ha llegado una nueva estación que, a pesar de llegar tarde, ha sido recibida con alegría y satisfacción.

Bienvenida, primavera.

jueves, 4 de abril de 2013


Porque solo tú haces que mi corazón lata a mil por hora
Porque solo tú colocas una enorme sonrisa en mi rostro
Porque solo tú haces más llevadero mi día a día
Y provocas fuegos artificiales en mi interior.
Porque con tus besos, siento que el tiempo se detiene
y con tus caricias, mi piel se estremece de placer.
Porque con un hola tuyo mi mundo se ilumina
Y con un adiós, se sume de nuevo en la oscuridad.
Porque siempre estás presente en mis sueños,
Y porque no logro sacarte de mis pensamientos.
Por eso y por mucho más, te quiero.



sábado, 30 de marzo de 2013

Mi mayor miedo.


El miedo. Esa desagradable sensación que invade todo nuestro ser y nos impide actuar utilizando la razón y la lógica, que nos convierte en unos seres vulnerables y trata de dominarnos. Yo no suelo tener miedo. Soy bastante tranquila y pocas veces me preocupo por lo que me rodea. Siempre pienso en el lado bueno de las cosas y en raras ocasiones me dejo llevar por el pánico. Pero hay algo que me supera. Algo que me asusta de verdad: hacerme mayor. Puede sonar algo infantil y tonto, pero me aterra la idea de dejar de ser la niña que creo ser y convertirme en mujer. Cosas tan banales como sacarme el carnet de conducir o perder la virginidad suponen aceptar que ya soy una mujer. Y no quiero, me niego a aceptarlo. El mundo adulto me asusta. Tener responsabilidades, preocupaciones, alejarte de tus padres y de tu hogar, formar tu propia familia, tener tu propia vida. Lo peor de todo, es que este temor no viene de ahora. De pequeña me echaba a llorar por el simple hecho de pensar en la idea de hacerme mayor, no quería crecer. Deseaba continuar en mi mundo feliz sin preocuparme por las cosas de los adultos. Pasaron los años y aún sigo igual. Ojalá pudiera parar el tiempo y quedarme así para siempre, o volver a la niñez. Pero tarde o temprano tendré que aceptar la dura realidad.  El tiempo corre y yo envejezco cada día más. Eso es así y yo no puedo hacer nada para evitarlo.


jueves, 7 de febrero de 2013

Últimamente no he publicado mucho en el blog porque he estado algo ocupada y me temo que aun tardaré más en volver a publicar. La razón de ésto es que me voy a un viaje que llevo mucho tiempo esperando y que es uno de mis grandes sueños que tenía por cumplir. Sí, me voy a Grecia una semana. A Grecia. Ese maravilloso país que fue el hogar de la antigua civilización griega, una civilización que me encanta (por algo estoy estudiando filología clásica xD). Estoy escribiendo ésto a tan solo unas horas antes de irme en bus para Madrid, y de allí en avión hasta Grecia. No puedo explicar lo que siento en este momento, los nervios por poner los pies en ese gran lugar lleno de historia, cultura y mitos, además de que es mi primera vez en avión. Espero que a la vuelta pueda tener un poco más de tiempo libre para regresar al blog y escribir más a menudo.
Muchos besos, nos vemos :)

martes, 29 de enero de 2013

Como una burbuja...


Para mí, la soledad es como una burbuja que nos protege del peligro exterior. A veces, estar rodeado de gente puede ser asfixiante y estresante, pero cuando estás solo, respiras una paz y una tranquilidad que difícilmente podrías conseguir en medio de una sociedad llena de prejuicios, malos modales e hipocresía. Siempre marcando lo que debes y lo que no debes hacer, lo que es bueno y lo que es malo, lo que está de moda y lo que no, poniendo etiquetas a todo y rechazando a los que se apartan de los moldes establecidos. No es malo estar solo de vez en cuando. Tienes tiempo para pensar en todo lo que ha sucedido en tu vida, para arrepentirte de las cosas que has hecho y para enorgullecerte de otras, para poner en funcionamiento tu imaginación y, en definitiva, para estar a solas con tus pensamientos. Ser tú mismo. En medio de la soledad, el tiempo parece transcurrir más despacio, los segundos parecen minutos, y los minutos horas.  A veces necesitas irte a un lugar donde no puedan encontrarte, respirar hondo y alejarte del resto del mundo.  Sólo tú, tú mismo y el tiempo.


sábado, 19 de enero de 2013

¿Es bueno equivocarse?


¿No os pasó alguna vez que os habría gustado dar marcha atrás en el tiempo y tomar otra decisión, la decisión correcta? A mí sí, demasiadas veces. Soy torpe, despistada y no soy buena tomando decisiones. Me equivoco mucho. Y eso es bueno, porque de los errores se aprende, o al menos eso dice la gente. Y yo creo que tienen toda la razón del mundo, el problema es que los errores que hemos cometido no nos los quita nadie. Quedan ahí, en tu memoria o en tu corazón, recordándote lo tonta que has sido y las cosas que podrías haber hecho para que no ocurriese lo que pasó. Porque esa es otra, siempre estarás recordándote a cada momento lo que podría haber pasado y no pasó, lo que podrías haber hecho y no hiciste, lo que podrías haber dicho y no dijiste. Y lo peor de todo es que yo no aprendo. Sigo cometiendo los mismos errores una y otra vez, sigo siendo la misma chica torpe y tonta que era al principio. 

sábado, 12 de enero de 2013

Un encuentro a medianoche. Parte 2


Se relamió los restos de sangre que le resbalaban por la boca. El pequeño conejo había corrido por salvar su vida, pero no lo suficiente para evitar su muerte. Su sangre fresca y su deliciosa carne habían servido para aliviar su hambre y su sed, pero eso sólo era un pequeño aperitivo. Necesitaba más. Alzó la cabeza para divisar alguna otra posible presa y su olfato captó la presencia de un olor dulce y diferente. Un olor humano. Movido por su ansia de sangre echó a correr por el espeso bosque en dirección a aquel olor tan apetecible. Estaba cerca. Podía oír los latidos de su inocente corazón.

Ella se paró en seco ante el enorme lago. Al final reconoció lo que llevaba negando desde hace rato. Se había perdido. Se dirigió hacia las aguas cristalinas y se agachó para lavarse el rostro. Estaba sudando por el terror y su corazón le latía a mil por hora. “¿Quién me mandaría adentrarme en el bosque de noche y sola?” se preguntó. Definitivamente era imbécil. Estaba contemplando la superficie tranquila del lago cuando de repente sintió un escalofrío que le puso los pelos de punta. Tenía la sensación de que alguien o algo a sus espaldas la estaba observando. Lentamente se puso en pie y se giró. Entre los árboles logró ver a la luz de la luna unos ojos aterradores que la miraban. Ella quería gritar, pero no fue capaz de pronunciar sonido alguno; quería correr, pero sus temblorosas piernas no le respondían. La bestia dio un paso y pudo verla con claridad. Era una criatura enorme de aspecto parecido al de un lobo, pero más fiero. Restos de sangre se deslizaban por los colmillos hasta precipitarse por la barbilla y finalmente caían sobre la hierba. Tenía una mirada petrificante y extrañamente humana. Con un esfuerzo sobrehumano consiguió que sus piernas le respondieran y comenzó a correr como nunca antes lo había hecho. Notaba como la inmensa criatura la perseguía. Sabía que no iba a poder aguantar mucho más. Tarde o temprano la alcanzaría.

La presa era rápida, pero él lo era más. De pronto un obstáculo en el camino provocó la caída de su presa. Era el momento, no podía dejar escapar la oportunidad. Se acercó a ella y empezó a olerla. Era un olor delicioso. Miró sus ojos asustados. Sin saber por qué le parecían curiosamente familiares. La presa estaba aterrorizada y eso le gustaba. Le atraía el olor del miedo. Disfrutaba con el sufrimiento y los gritos de dolor de sus víctimas. La presa intentó levantarse, pero él no se lo permitió. Hincó sus afilados dientes en su carne. La presa chillaba y se retorcía, pero era en vano. Él succionaba su sangre lentamente y devoraba su blanda y deliciosa carne, hasta que su corazón dejó de latir y su respiración se detuvo.

La luna los contemplaba atentamente desde el cielo nocturno, observando la escena en silencio.

jueves, 10 de enero de 2013

Un encuentro a medianoche. Parte 1


Hola gente, aquí os traigo un relato que he escrito hace poco, espero que os guste. Como es un poco largo lo he dividido en dos partes. Aquí está la primera. Un beso :)

La luna llena se asomaba tímida entre las nubes, observando en silencio las criaturas de la noche mientras esperaban ansiosas la llegada de una víctima fácil que saciase sus ganas de sangre. La brisa nocturna rozaba con suavidad las hojas de los árboles, produciéndole un escalofrío. Caminaba descalzo entre el follaje, sin importarle las heridas que le producían la tierra húmeda y las piedras en el camino. No sentía el dolor punzante fruto de los cortes en su piel desnuda cuando las ramas de los árboles le rozaban. Su corazón latía cada vez más fuerte y su pulso se le aceleraba. Sentía cómo sus pupilas se dilataban y sus músculos se tensaban. Seguía caminando. No sabía hacia dónde iba ni dónde se encontraba. Sabía que tenía que hacer algo, pero no se acordaba qué era.

-¿Dónde se habrá metido?- Miró por décima vez el reloj – Había quedado en llamarme. Íbamos a dar un paseo bajo las estrellas.- Se tumbó sobre la cama y echó un vistazo al móvil. Nada, ni una llamada. Cerró los ojos y recordó otra vez los momentos que pasaron juntos. Los besos, las caricias, las promesas, las miradas. Se había sentido tan bien, tan viva. Y ahora no tenía noticias de él. Abrió los ojos y miró el reloj por enésima vez. Las once. Casi media noche.

Los sonidos de la noche no le tranquilizaban. Le ponían nervioso. Ahora podía oírlos con claridad. Sus sentidos se habían agudizado hasta el punto de que podía escuchar hasta más mínimo movimiento de las hojas al caer. Se paró en seco de repente y posó su mirada sobre la blanca luna que lo miraba desafiante. Sintió un profundo dolor en las entrañas que lo hizo caer de rodillas exhalando un grito estremecedor. Cerró los ojos y al fin se dejó llevar por su naturaleza salvaje. El vello del cuerpo empezó volverse más grueso y espeso, los dientes se le afilaron, sus manos se transformaron en garras y nació en su corazón un sentimiento voraz y un instinto animal. Dejó escapar un profundo aullido a la luna, que en ese momento pasó de ser su enemiga a convertirse en su aliada.

-Ya está, no aguanto más.-
Se levantó de la cama y se dirigió con paso decidido a la ventana. Se asomó a ella y observó la luna.
-Ya es medianoche, pero me da igual. Iré a su casa y le pediré explicaciones en persona.-
Cogió su móvil y su cazadora y salió por la puerta trasera intentando no despertar a sus padres.
Caminó por las calles con la única compañía de la luna llena y de los sonidos de la noche. Se alejó de la civilización y se adentró en el oscuro bosque. No le gustaba caminar sola a medianoche y empezaba a sentir miedo de verdad, pero necesitaba verle. Y para eso tenía que atravesar el bosque hasta llegar a la pequeña casa donde vivía él. Hizo caso omiso al temor que le recorría todo el cuerpo y siguió caminando sin detenerse. De pronto escuchó el aullido lejano de un lobo. 

sábado, 5 de enero de 2013

Tempus fugit.


Un día miras hacia atrás y te das cuenta de que ya nada volverá a ser como antes. El pasado nunca vuelve, ya lo decía aquella canción. Todos los recuerdos, los juegos infantiles, las historias felices y las no tan felices, los sueños que no se han cumplido, los errores, las victorias, los fracasos, las lágrimas, las sonrisas, todas esas cosas que dejaste atrás y que nunca recuperarás.
A veces el pasado no te importa, piensas que sólo es agua pasada, agua sucia y estancada que se quedará ahí, en el olvido, esperando a que alguien le dirija una última mirada y le sonría, al menos durante una milésima de segundo. Quieres vivir el presente y disfrutar del momento, “carpe diem” es tu filosofía de vida, tu lema. Incluso, en tus momentos de éxtasis y de alegría, tienes tiempo para pensar en tus planes de futuro, en todas las cosas que deseas hacer. Tus metas, tus proyectos y tus sueños.
Pero no debes olvidarte del pasado. Es la única forma de aprender de tus errores, de volver a vivir los buenos momentos, aunque sólo sea en tu mente, de seguir siendo un niño y de no olvidar quién eres. Y sí, el tiempo pasa rápido, eso es inevitable, aunque veces queramos que se detenga el tiempo y descansar de todo el estrés y el ajetreo que nos proporciona la vida. Cuando nos queremos dar cuenta, el presente ya es el pasado y el futuro, el presente. 



Sonríe al pasado, vive el presente y construye tu futuro.

jueves, 3 de enero de 2013


El viento azotaba con fuerza las ventanas. Pequeñas gotas de lluvia se deslizaban lentamente por los cristales como delicadas bailarinas que danzan hasta que les duelen los pies. Me acerqué y miré al exterior. La gente se refugiaba del potente vendaval bajo sus paraguas y los coches les salpicaban al pasar por los numerosos charcos de lluvia fresca. Observé cómo una mujer luchaba con fiereza contra el paraguas que amenazaba con romperse y salir volando. Las olas se elevaban como gigantes imponentes y caían provocando un ruido sordo. Sonreí. Era un espectáculo maravilloso. De repente, mis ojos captaron una estela de luz brillante y cegadora que surcaba el cielo. Un rayo. Yo ya lo esperaba. Segundos antes había escuchado el trueno que precede al relámpago y había esperado con ansia su llegada.
Me gustan las tormentas. Son una prueba de lo poderosa y aterradora que puede llegar a ser la naturaleza. Y nosotros, como diminutos y frágiles seres que somos, nos limitamos a observar su trabajo y a esperar a que todo pase y vuelva otra vez la calma.