¿No os pasó alguna vez que os habría gustado dar marcha
atrás en el tiempo y tomar otra decisión, la decisión correcta? A mí sí,
demasiadas veces. Soy torpe, despistada y no soy buena tomando decisiones. Me
equivoco mucho. Y eso es bueno, porque de los errores se aprende, o al menos
eso dice la gente. Y yo creo que tienen toda la razón del mundo, el problema es
que los errores que hemos cometido no nos los quita nadie. Quedan ahí, en tu
memoria o en tu corazón, recordándote lo tonta que has sido y las cosas que podrías
haber hecho para que no ocurriese lo que pasó. Porque esa es otra, siempre
estarás recordándote a cada momento lo que podría haber pasado y no pasó, lo
que podrías haber hecho y no hiciste, lo que podrías haber dicho y no dijiste.
Y lo peor de todo es que yo no aprendo. Sigo cometiendo los mismos errores una
y otra vez, sigo siendo la misma chica torpe y tonta que era al principio.
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