martes, 18 de junio de 2013

El amante de la luna.

El lobo. Siempre me ha fascinado ese animal. Es fuerte, veloz, elegante, fiel y amante de la luna. Una criatura incomprendida que vaga por los bosques huyendo de la presencia humana, luchando por sobrevivir en un mundo cada vez más contaminado por el ego humano. La gente piensa que es una bestia despiadada y voraz que mata por gusto, pero yo no lo veo así. La bestia somos nosotros. Destruimos sus bosques, cazamos su comida y matamos su especie. Los lobos están desapareciendo y los responsables somos nosotros. Nosotros y nuestro afán por arrasar todo lo que encontramos a nuestro paso. Nuestra solución a todos los problemas es la muerte. ¿Qué un animal se come nuestra cosecha? Lo matamos. ¿Que un animal se ha comido nuestro ganado? Lo matamos. ¿Que un animal nos ha mordido? Lo matamos. Pero claro, los seres racionales y justos somos nosotros. Creemos que los lobos, y otros animales, son un peligro para nosotros, pero en realidad somos nosotros un peligro para ellos. Cuando nos demos cuenta, será demasiado tarde.