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sábado, 19 de diciembre de 2020

Selene

 La noche inundas con tu luz robada

diosa de la oscuridad, dueña de los sueños

ojo de plata que vigila, incesante, el mundo

mientras las criaturas sucumben ante Morfeo.

Aullidos omnipresentes, voces que callan

guía permanente de espíritus que vagan.

Engendradora de leyendas, portadora de males.

Reina de las pesadillas, dama de mis fantasías.

Mengua mi inquietud cuando recito tu nombre,

Crece en mí el sosiego al pensarte,

Llenas el vacío de una noche absoluta,

Desapareces y el mundo deja de ser eterno.


sábado, 3 de marzo de 2018


Esos murmullos se cuelan entre mis dedos,
caen lágrimas hechas de pequeños cristales
que se unen para formar un río que me lleva
a donde los árboles nunca duermen.
Espero impaciente, pero la hora nunca llega.
Estampidas de sueños se avecinan, aunque
jamás se han marchado. Solamente esperaban
el momento idóneo para recobrar el aliento.
Nunca he dicho adiós, ni siquiera hasta luego,
la palabra “despedida” jamás ha descansado en mis labios.
Me pregunto hasta cuándo durará este sinsentido.
El mundo sigue girando bajo mis pies,
Mi cabeza continúa vagando sin rumbo
Y mi corazón… perdido, como siempre.

lunes, 15 de febrero de 2016

Se despertó de un sueño profundo...

Se despertó de un sueño profundo tan largo como una noche de invierno, rodeada de rosas que olían a melancolía. Sus labios resecos se separaron lentamente para dejar salir un quejido minúsculo, débil, con un regusto a polvo y a caducidad. Sus extremidades permanecían inertes, como los de una momia milenaria, pero su corazón latía vehemente atrapado en un cascarón que le venía pequeño. Sus ojos escudriñaban el techo abovedado  brillando de emoción, con la alegría de estar vivos de nuevo. Eran de un azul turquesa que helaba el alma de quienes los contemplaban por primera vez, con una fina línea acastañada en el iris. Sus cabellos negros se esparcían por el césped en múltiples direcciones, como serpientes que se arrastran en busca de una luz que les proporcione ese libre albedrío que tanto ansían. Parecía una eternidad el tiempo que había pasado desde que cerró los ojos por última vez, pero no se imaginaba que tan sólo un instante hace falta para perderse en ese remolino voraz que es el tiempo. Una lágrima fugitiva resbaló hasta morir en una de las rosas. Su mente había empezado a divagar, pero no logró encontrar ni un indicio de sus pensamientos, ni siquiera de los más insubstanciales. Trató de profundizar en sus emociones, sus recuerdos, pero no halló absolutamente nada. Había pasado tanto tiempo, que había olvidado cómo soñar.

martes, 7 de julio de 2015

Que el destino elija por mí.


He contado los pasos que tendría que dar para perderme. Perderme para encontrarme, para llegar al punto en el que todos mis caminos se crucen. Para llegar al día en el que diga: Sí, este es el tiempo y el momento correctos. Y desde entonces, simplemente dejarme llevar. Deslizarme a toda velocidad por un tobogán con todas las cartas puestas sobre la mesa. No, mejor coger todas las cartas y lanzarlas por los aires. Mezclarlas unas con otras y echar a correr. Que el viento me lleve y que el destino elija por mí.

miércoles, 10 de junio de 2015

Inefable sensación.


Solamente un sentimiento: ¿Amor? No, algo que pueda producir una ciudad, una región, en definitiva, un lugar, no puede ser amor. Tiene que ser algo más, algo que va más allá de lo imaginable, algo que no se puede describir con palabras. Es un sentimiento que te hace recordar, que te evoca momentos, épocas, que nunca has vivido. Es una sensación de vacío que a la vez te llena de emoción cada vez que tu pensamiento te traslada a miles de kilómetros a aquel lugar donde sabes que te sentirás a gusto, como si hubieras nacido para pisar esa tierra llena de sabiduría, historias y promesas. No es nada fácil sentir algo así. Te pierdes en ensoñaciones, trazas con el dedo rutas imaginarias, observas con vehemencia un cielo que no es el tuyo; una roca, una columna, un trozo de mármol, son sólo trozos de un puzzle que construyes en tu mente, soñando con que algún día, quizás no muy lejano, lo podrás ver con tus propios ojos absortos y petrificados ante las maravillas que se alzan frente a ellos.

sábado, 3 de agosto de 2013

Sentimientos.

No puedes escapar de tus sentimientos.
Cuando te encuentran  te absorben, te corroen por dentro
y cuando te  quieres dar cuenta, es demasiado tarde.
La ira es un arma letal que lucha por salir y arrasar con todo.
El odio te transforma por completo y nubla tu vista,
impidiéndote ver la bondad que se esconde en tu interior.
La felicidad puede ser destructiva,
pero también te puede salvar de la destrucción.
La tristeza es el peor sentimiento, te hunde, te mata lentamente,
pero al final desaparece, aunque nunca del todo.
Y el amor es aquello  que todo el mundo anhela, 
pero que pocos llegan a alcanzar.