viernes, 18 de julio de 2014

Qué bien se está cuando disfrutas de la vida. Sentir la brisa acariciándote la cara, contemplar la puesta de sol o las estrellas. Pasar el rato con tu familia, salir con tus amigos. Leer un buen libro. Reír hasta que te duela la mandíbula. Mojar los pies en el mar o tomar el sol en la arena. O simplemente cerrar los ojos y dejar volar tu imaginación. Cada cosa que te hace sentir bien está a un paso de distancia. Tan cerca, que a veces pasan desapercibidas. Te sientes como en una nube, evitando apoyar los pies en el suelo para no volver a caer en la misma desidia y melancolía de siempre. Te centras en esos pequeños detalles que te hacen ser feliz y no dudas en dejarte llevar y olvidarte de todo lo demás. Porque la vida está para vivirla y disfrutarla, ¿verdad?