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viernes, 16 de enero de 2015

Una fría mañana de invierno

La llama se apaga lentamente, pero entonces, con un destello breve y luego con una llamarada que ilumina todo el lugar, vuelve a recobrar la vida. Despacio, el calor va entrando en mis huesos y derrite todo el hielo que ocupa mi mirada.

Otra mirada, felina, me observa desde las sombras inquieta.

-Acércate a la chimenea, preciosa.-Le insto.

La gata se adelanta un paso, y al instante corretea a través de la alfombra y de un salto se coloca en mi regazo. El calor que desprenden las llamas también le producen un efecto calmante y placentero. Yo sólo escucho su dulce ronroneo y el eterno crepitar del fuego. Es un día como cualquier otro, durante una fría mañana de invierno.


sábado, 16 de noviembre de 2013

Mi hibernación.

Temblando me hallo como si de cristales de hielo estuviera mi cuerpo formado. Mis párpados se cierran del cansancio pero el sueño no quiere hacerse dueño de mí por el momento. Mi piel es blanca, mi pelo también está perdiendo el color. Mis labios se tornan de un color morado, mis músculos deciden permanecer quietos, como estatuas de piedra. No puedo moverme, no puedo sentir, no puedo casi respirar. La nieve que me rodea se va incrustando en mi piel. Ahora solo queda esperar a que el sol salga de nuevo y yo vuelva otra vez a la vida. Pero mientras, los días pasarán y yo no me daré cuenta. Estaré sumida en un profundo letargo hasta el fin del helado invierno. 

sábado, 9 de noviembre de 2013

Vendaval.

El viento llama a mi puerta. Veo cómo las pobres hojas de los marchitos árboles sucumben bajo su fuerza arrasadora. Se oye un profundo murmullo proveniente de ningún lugar y que se eleva poco a poco hasta parecer que procede de las más remotas profundidades de una cueva. De vez en cuando, algún desdichado caminante lucha ferozmente con su paraguas, que lentamente se retuerce de dolor tras la rotura de uno de sus débiles huesos e intenta que el viento no lo arrastre y lo destroce por el camino. Cuanto más potente es el viento, más insignificante se vuelve el que se atreve a enfrentarse a su furia.