La lluvia inunda las solitarias calles,
la gente no ríe, ni llora, ni sueña,
el silencio no huye, se queda
y el tiempo se para al instante.
Sólo yo río, y lloro, y sueño,
y disfruto el momento de ver
la lluvia caer y volver a encender
la luz de los ojos que poseo.

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