jueves, 28 de agosto de 2014

Mariposas

La vida de una mariposa es muy corta. Puede durar varios meses o incluso varios días. Es sorprendente lo que hace la naturaleza, que algo tan bello sea tan breve. Para una mariposa, los minutos son años. Tiene que aprovecharlos al máximo, vivir toda una vida en muy poco tiempo para que su venida al mundo no haya sido en vano.
Y luego estamos nosotros, seres inmensos y longevos que desperdiciamos minutos de nuestra vida sin pararnos a pensar por un momento si lo que estamos haciendo valdrá la pena. Ya tendremos después todo el tiempo del mundo para arrepentirnos y empezar a actuar con cabeza. Pero, ¿y si fuéramos una mariposa? Nuestra vida cobraría importancia y entonces sí que valoraríamos cada segundo, cada minuto, cada hora. Intentaríamos aprovecharlos lo mejor que pudiéramos.

Pero no somos mariposas, ¿verdad? Simplemente somos seres superficiales y vacíos, en un mundo demasiado pequeño para nuestro enorme ego.