Mantos de flores que se marchitan
su olor se impregna en nuestra piel,
una estrella cae, muerta en vida
mientras que su destello todavía se deja ver
como el lamento de una llama perdida.
Notas de una canción inmortal
parpadean en un ciclo que no encuentra su final.
Letras perennes, pensamientos inevitables
el rastro de una mente de ingenio inagotable
Restos de un mundo ancestral
que inundan de admiración el alma
de aquellos desdichados que buscan la calma
en medio de tanto alboroto, de caos abrumador
en el aquí y ahora, fugaz resplandor.
El tiempo aniquila, pero no vence.
El cuerpo se evapora, pero el recuerdo permanece.

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