El frío invernal traspasa la piel como cuchillas. Las calles por una vez se salen de sus monótonos colores grises para brillar durante unos pocos días
con luces de todos los colores. Las casas se llenan de ilusión y alegría, se escuchan
villancicos por todos los rincones y no hay espacio para el mal humor. Es una época para disfrutar y ser feliz.
¡Felices fiestas!

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