sábado, 22 de diciembre de 2012

Pensamientos a la luz de una vela.


Frío. Eso es lo único que recorre mi cuerpo.
Y miedo. Mucho miedo. 
Camino despacio por el estrecho pasillo. 
Mis pies descalzos rozan el suelo helado 
y mis ojos intentan, en vano, acostumbrarse a la oscuridad. 
En lo único que piensa mi mente es en escapar 
de este mar de frustración y terror. Sigo caminando. 
Ahora cada vez más rápido. 
El pasillo parece interminable 
pero al fin me topo con una puerta cerrada. 
Levanto una mano temblorosa. 
Agarro con fuerza el pomo y lo giro sin apartar la vista. 
Al otro lado de la puerta, en medio de la penumbra,
mis ojos perciben una luz. 
Una luz tenue apenas perceptible pero que está ahí, esperándome. 
Me dirijo hacia ella. Ya estoy cerca, puedo sentirla. 
Estiro el brazo lo máximo que puedo. 
Quiero tocarla, quiero sentir su calor. 
Quiero escapar de esta oscuridad que me rodea.

Cuando sentimos que la oscuridad nos absorbe siempre hay una luz que nos libera y nos lleva al exterior. Solo tenemos que encontrarla y dejar que nos guíe.



3 comentarios:

  1. que razon tienes, nos da miedo que nos guie, supongo que por miedo al fracaso.
    Un beso! May R Ayamonte∞

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  2. Hola Sisi. Me ocultas cosas eh!! ¬¬ XD bueno, que escribes genial chuli. Sabes que te quiero!!

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    1. Jajaja era mi pequeño secreto ^^ Muchas gracias por comentar, yo también te quiero!! Un beso

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