
Solamente un sentimiento: ¿Amor? No, algo que pueda producir una ciudad, una región, en definitiva, un lugar, no puede ser amor. Tiene que ser algo más, algo que va más allá de lo imaginable, algo que no se puede describir con palabras. Es un sentimiento que te hace recordar, que te evoca momentos, épocas, que nunca has vivido. Es una sensación de vacío que a la vez te llena de emoción cada vez que tu pensamiento te traslada a miles de kilómetros a aquel lugar donde sabes que te sentirás a gusto, como si hubieras nacido para pisar esa tierra llena de sabiduría, historias y promesas. No es nada fácil sentir algo así. Te pierdes en ensoñaciones, trazas con el dedo rutas imaginarias, observas con vehemencia un cielo que no es el tuyo; una roca, una columna, un trozo de mármol, son sólo trozos de un puzzle que construyes en tu mente, soñando con que algún día, quizás no muy lejano, lo podrás ver con tus propios ojos absortos y petrificados ante las maravillas que se alzan frente a ellos.