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sábado, 25 de agosto de 2018

Vestigia

Mantos de flores que se marchitan
su olor se impregna en nuestra piel,
una estrella cae, muerta en vida
mientras que su destello todavía se deja ver
como el lamento de una llama perdida.
Notas de una canción inmortal
parpadean en un ciclo que no encuentra su final.
Letras perennes, pensamientos inevitables
el rastro de una mente de ingenio inagotable
Restos de un mundo ancestral
que inundan de admiración el alma
de aquellos desdichados que buscan la calma
en medio de tanto alboroto, de caos abrumador
en el aquí y ahora, fugaz resplandor.

El tiempo aniquila, pero no vence.
El cuerpo se evapora, pero el recuerdo permanece.




lunes, 15 de febrero de 2016

Se despertó de un sueño profundo...

Se despertó de un sueño profundo tan largo como una noche de invierno, rodeada de rosas que olían a melancolía. Sus labios resecos se separaron lentamente para dejar salir un quejido minúsculo, débil, con un regusto a polvo y a caducidad. Sus extremidades permanecían inertes, como los de una momia milenaria, pero su corazón latía vehemente atrapado en un cascarón que le venía pequeño. Sus ojos escudriñaban el techo abovedado  brillando de emoción, con la alegría de estar vivos de nuevo. Eran de un azul turquesa que helaba el alma de quienes los contemplaban por primera vez, con una fina línea acastañada en el iris. Sus cabellos negros se esparcían por el césped en múltiples direcciones, como serpientes que se arrastran en busca de una luz que les proporcione ese libre albedrío que tanto ansían. Parecía una eternidad el tiempo que había pasado desde que cerró los ojos por última vez, pero no se imaginaba que tan sólo un instante hace falta para perderse en ese remolino voraz que es el tiempo. Una lágrima fugitiva resbaló hasta morir en una de las rosas. Su mente había empezado a divagar, pero no logró encontrar ni un indicio de sus pensamientos, ni siquiera de los más insubstanciales. Trató de profundizar en sus emociones, sus recuerdos, pero no halló absolutamente nada. Había pasado tanto tiempo, que había olvidado cómo soñar.

martes, 30 de diciembre de 2014

Adiós, 2014.

Otro año más que se acaba. Todavía me asombra lo rápido que pasa el tiempo, un día estás felicitando el nuevo año a tus conocidos y cuando te das cuenta ya estás despidiéndote de él. De pronto miras hacia atrás pensando en todo lo que has hecho durante esos 365 días y te das cuenta de lo muy poco que estás aprovechándolos. Por eso, mi propósito para el próximo año y todos los que le sigan es aprovechar más el momento. Leer más, escribir más, hacer más ejercicio, hacer más manualidades, pasear más, aprender más y, sobre todo, viajar, viajar mucho. Aunque eso último lo dejo para más adelante. La vida es corta, por eso hay que invertir el tiempo lo mejor que podamos. 

¡Felices fiestas y carpe diem!


sábado, 7 de diciembre de 2013

Memorias de la vejez.

El pasar de los años nunca resulta fácil. Y lo digo yo, que he visto nacer y morir a personas muy importantes en mi vida, he recorrido todos los caminos habidos y por haber, he sentido el sol acariciando mi piel y el frío helarme la sangre. He conocido los peores infortunios que un hombre jamás ha podido experimentar y también las mayores alegrías. Y ahora que mi vida está llegando a su fin, ahora que la arrugas cubren cada tramo de mi desgastada piel y mis fuerzas comienzan a flaquear, ahora es cuando pregunto ¿Y todo esto, de qué me ha servido? ¿De qué sirve haber tenido una vida larga y satisfactoria si de todas formas morirás solo y desgraciado? ¿Qué he aprendido en todos estos años? Porque, al fin y al cabo, sigo sin saber lo que la vida significa. Sigo sin conocer los misterios que esconde el mundo. Sigo como al principio, creyendo saberlo todo pero sabiendo nada en realidad. El ciclo de la vida, sí. Naces, vives y, al final, mueres. Te vas sin saber a qué has venido. Así ha sido siempre y así seguirá siendo. 


sábado, 5 de enero de 2013

Tempus fugit.


Un día miras hacia atrás y te das cuenta de que ya nada volverá a ser como antes. El pasado nunca vuelve, ya lo decía aquella canción. Todos los recuerdos, los juegos infantiles, las historias felices y las no tan felices, los sueños que no se han cumplido, los errores, las victorias, los fracasos, las lágrimas, las sonrisas, todas esas cosas que dejaste atrás y que nunca recuperarás.
A veces el pasado no te importa, piensas que sólo es agua pasada, agua sucia y estancada que se quedará ahí, en el olvido, esperando a que alguien le dirija una última mirada y le sonría, al menos durante una milésima de segundo. Quieres vivir el presente y disfrutar del momento, “carpe diem” es tu filosofía de vida, tu lema. Incluso, en tus momentos de éxtasis y de alegría, tienes tiempo para pensar en tus planes de futuro, en todas las cosas que deseas hacer. Tus metas, tus proyectos y tus sueños.
Pero no debes olvidarte del pasado. Es la única forma de aprender de tus errores, de volver a vivir los buenos momentos, aunque sólo sea en tu mente, de seguir siendo un niño y de no olvidar quién eres. Y sí, el tiempo pasa rápido, eso es inevitable, aunque veces queramos que se detenga el tiempo y descansar de todo el estrés y el ajetreo que nos proporciona la vida. Cuando nos queremos dar cuenta, el presente ya es el pasado y el futuro, el presente. 



Sonríe al pasado, vive el presente y construye tu futuro.