Los poemas son como el mar. Los hay rudos, desordenados,
implacables por la dificultad de escudriñar su significado intrínseco, como un
mar bravo. Otros son lisos, finos y vacíos de significado, como un mar en
calma. Por último, están los que parecen toscos a primera vista pero, cuando te
acercas a ellos, descubres que puedes deslizarte dócilmente a su merced y
entresacar las maravillas que esconden, como el mar cuando produce sus suaves ondas
a causa de la brisa matutina. Estos últimos son los más especiales y los más arduos de
encontrar.
domingo, 30 de agosto de 2015
miércoles, 26 de agosto de 2015
De huidas, sueños y decisiones.
Busco desesperadamente un intento de fuga, un resquicio
minúsculo que me haga desaparecer. Huir de estas cuatro paredes, volatilizarme
como un copo de nieve indefenso ante un
rayo de sol. Como las lágrimas cuando deciden asomar y recorrer la blanca piel
de mis mejillas. Vivo entre el miedo a despegar y las ansias de echar a volar.
Indago mil maneras de perderme y encuentro mil formas de desesperación. Canto a
la vida, a la libertad y a los sueños. Y despierto con ganas de comenzar algo
nuevo. Un nuevo viaje, una nueva aventura.
Sucede que una niña nunca deja de serlo y que por mucho que
lo intente su mente y alma no cambiarán su rumbo. Los hados lo saben, ella lo sabe, su corazón
también lo sabe. El problema es que ella sí quiere cambiar su rumbo, luchar por
algo que se agita en su interior, en la fosa profunda que reside en su ser. Lograrlo
o no lograrlo solo depende de sus decisiones.
Y las decisiones nunca son fáciles de tomar.
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