martes, 30 de diciembre de 2014

Adiós, 2014.

Otro año más que se acaba. Todavía me asombra lo rápido que pasa el tiempo, un día estás felicitando el nuevo año a tus conocidos y cuando te das cuenta ya estás despidiéndote de él. De pronto miras hacia atrás pensando en todo lo que has hecho durante esos 365 días y te das cuenta de lo muy poco que estás aprovechándolos. Por eso, mi propósito para el próximo año y todos los que le sigan es aprovechar más el momento. Leer más, escribir más, hacer más ejercicio, hacer más manualidades, pasear más, aprender más y, sobre todo, viajar, viajar mucho. Aunque eso último lo dejo para más adelante. La vida es corta, por eso hay que invertir el tiempo lo mejor que podamos. 

¡Felices fiestas y carpe diem!


sábado, 20 de septiembre de 2014


Caminar sobre cristales rotos sin hacerte daño
Adentrarte en nuevos mundos sin dar un paso
Tocar el cielo sin despegarte del firme suelo
Contar estrellas en una noche sin luna.
Hacer posible lo imposible
atrapado entre las viejas páginas
 de una historia todavía sin descubrir. 


sábado, 13 de septiembre de 2014

La espera.

Hace tiempo que no sueño despierta, que no dibujo sombras en el aire mientras mis labios tararean una canción perdida en el fondo de mi memoria.
Hace tiempo que las noches ya no son tan largas y que el sueño me domina por completo dejando atrás las historias fabricadas con pedazos de mi alma.
Pero ahora todo volverá a la normalidad. Lo sé, lo noto. Mis sentidos vuelven a debilitarse y algo en mi mente abre los ojos y alza de nuevo la cabeza,  dispuesto a comenzar un nuevo viaje.
La espera se hace eterna…


jueves, 28 de agosto de 2014

Mariposas

La vida de una mariposa es muy corta. Puede durar varios meses o incluso varios días. Es sorprendente lo que hace la naturaleza, que algo tan bello sea tan breve. Para una mariposa, los minutos son años. Tiene que aprovecharlos al máximo, vivir toda una vida en muy poco tiempo para que su venida al mundo no haya sido en vano.
Y luego estamos nosotros, seres inmensos y longevos que desperdiciamos minutos de nuestra vida sin pararnos a pensar por un momento si lo que estamos haciendo valdrá la pena. Ya tendremos después todo el tiempo del mundo para arrepentirnos y empezar a actuar con cabeza. Pero, ¿y si fuéramos una mariposa? Nuestra vida cobraría importancia y entonces sí que valoraríamos cada segundo, cada minuto, cada hora. Intentaríamos aprovecharlos lo mejor que pudiéramos.

Pero no somos mariposas, ¿verdad? Simplemente somos seres superficiales y vacíos, en un mundo demasiado pequeño para nuestro enorme ego.

viernes, 18 de julio de 2014

Qué bien se está cuando disfrutas de la vida. Sentir la brisa acariciándote la cara, contemplar la puesta de sol o las estrellas. Pasar el rato con tu familia, salir con tus amigos. Leer un buen libro. Reír hasta que te duela la mandíbula. Mojar los pies en el mar o tomar el sol en la arena. O simplemente cerrar los ojos y dejar volar tu imaginación. Cada cosa que te hace sentir bien está a un paso de distancia. Tan cerca, que a veces pasan desapercibidas. Te sientes como en una nube, evitando apoyar los pies en el suelo para no volver a caer en la misma desidia y melancolía de siempre. Te centras en esos pequeños detalles que te hacen ser feliz y no dudas en dejarte llevar y olvidarte de todo lo demás. Porque la vida está para vivirla y disfrutarla, ¿verdad?

martes, 24 de junio de 2014

Ojos cerrados, mente abierta.

A veces abrimos tanto los ojos que no nos damos cuenta de que nuestra mente está cerrada. Nos aferramos a una verdad que ni siquiera sabemos si es cierta, pero nosotros la defendemos a capa y espada, olvidándonos por un momento de que puede haber otras posibilidades y de que nadie, absolutamente nadie, posee la verdad absoluta. A veces es bueno alejarse un poco de la razón y dejarse guiar por nuestros instintos, por lo que creemos y por lo que podría ser. Dejar a un lado todo lo que creemos saber y aventurarnos a conocer otros caminos. ¿Qué hay de malo en eso? ¿Qué hay de malo en querer buscar otra manera de entender todo lo que nos rodea? No solo debemos guiarnos por nuestros cinco sentidos, sino también por nuestro corazón.

"El mundo está lleno de enigmas, ¿Por qué entonces no creer en ellos en vez de esperar a verlos?" - Los tres nombres del lobo, Lola P. Nieva.




sábado, 26 de abril de 2014

Un mensaje optimista en un mundo negro.

El mundo se cae a pedazos.

Cuando miro a mi alrededor todo lo que veo es guerra, destrucción y conflictos, todo eso producto del odio que se encierra en lo más profundo de nuestro ser. No me gusta vivir en un mundo así, ¿acaso lo merecemos? ¿Merecemos una vida de sufrimiento y miedo? No voy a decir que todos somos iguales, porque es mentira, cada uno es diferente y eso es lo que nos hace especiales. Pero lo que sí es verdad, es que tenemos el mismo derecho a vivir felices. Debemos aprender a convivir, pero eso será imposible si nos empeñamos en ver el lado oscuro de las cosas, lo peor de todos nosotros y en creernos superiores. Un soldado no es más que un humilde campesino. Un presidente no es más que el pueblo. No es tan difícil de entender. Pero, afortunadamente, siempre hay pequeños detalles que me animan seguir creyendo en un mundo mejor, por muy utópico que suene. No voy a darme por vencida creyendo que todo se va a pique, porque eso es demasiado fácil. Y si todos ponemos un poco de nuestra parte sonriendo, ayudando, obrando bien y dejando el odio a un lado, puede que el mundo no sea tan malo como parece.

viernes, 17 de enero de 2014

Detente a escuchar el silencio,
que el mundo siga dando vueltas
y la vida continúe sorprendiendo,
pero tú no tengas prisa
porque lo que tenga que llegar
llegará  
y lo que tenga que ocurrir
ocurrirá.
Sé tú quien decida tu suerte.

sábado, 11 de enero de 2014

Deseos.

Respiré hondo y miré al cielo una vez más. La gente se apelotonaba sin dejar casi ni un espacio libre, todos estaban eufóricos, felices. Contemplé los farolillos elevarse y juntarse con las estrellas mientras recordaba lo que me habían contado sobre esa tradición.

“Tienes que pedir un deseo y soltar el farolillo, dejarlo libre. Cuando llegue al cielo tu deseo se cumplirá”

Un deseo. ¿Tenía yo un deseo?  ¿Qué era lo que más anhelaba en este mundo? ¿Lo que siempre he querido que sucediese? Miré mi linterna todavía en mis manos, esperando poder alzarse junto con sus compañeros y cumplir lo que sea que le pidiese. ¿Un deseo? Sí, ya lo tenía.

Volví a respirar hondo. Mis manos me temblaban cuando dejé volar mi deseo guardado en ese farolillo. Los sueños a veces se cumplen, y esperaba que ese también lo hiciera. En ese momento, en el cielo había cientos, o miles de ellos. Miles de deseos que flotaban en el aire producto de una mente colmada de imaginación y esperanza.