viernes, 2 de agosto de 2013

Un abrazo. Un beso. El sonido de la lluvia al caer. Un rayo de sol. Una canción. Una sonrisa. Un hola. Un hasta luego. Un te quiero.


Esos pequeños  instantes de felicidad que nos hacen sonreír y pensar que la vida vale la pena. Cosas, que a simple vista parecen insignificantes, pero que necesitamos casi tanto como respirar cuando nos sentimos solos o tristes. Por mucha oscuridad que haya en nuestro mundo, siempre habrá un rayo de luz que nos ayudará, que nos dará ese empujón que necesitamos para levantar la cabeza y dibujar una sonrisa en nuestro bonito rostro. 

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