viernes, 17 de enero de 2014

Detente a escuchar el silencio,
que el mundo siga dando vueltas
y la vida continúe sorprendiendo,
pero tú no tengas prisa
porque lo que tenga que llegar
llegará  
y lo que tenga que ocurrir
ocurrirá.
Sé tú quien decida tu suerte.

sábado, 11 de enero de 2014

Deseos.

Respiré hondo y miré al cielo una vez más. La gente se apelotonaba sin dejar casi ni un espacio libre, todos estaban eufóricos, felices. Contemplé los farolillos elevarse y juntarse con las estrellas mientras recordaba lo que me habían contado sobre esa tradición.

“Tienes que pedir un deseo y soltar el farolillo, dejarlo libre. Cuando llegue al cielo tu deseo se cumplirá”

Un deseo. ¿Tenía yo un deseo?  ¿Qué era lo que más anhelaba en este mundo? ¿Lo que siempre he querido que sucediese? Miré mi linterna todavía en mis manos, esperando poder alzarse junto con sus compañeros y cumplir lo que sea que le pidiese. ¿Un deseo? Sí, ya lo tenía.

Volví a respirar hondo. Mis manos me temblaban cuando dejé volar mi deseo guardado en ese farolillo. Los sueños a veces se cumplen, y esperaba que ese también lo hiciera. En ese momento, en el cielo había cientos, o miles de ellos. Miles de deseos que flotaban en el aire producto de una mente colmada de imaginación y esperanza.