viernes, 16 de enero de 2015

Una fría mañana de invierno

La llama se apaga lentamente, pero entonces, con un destello breve y luego con una llamarada que ilumina todo el lugar, vuelve a recobrar la vida. Despacio, el calor va entrando en mis huesos y derrite todo el hielo que ocupa mi mirada.

Otra mirada, felina, me observa desde las sombras inquieta.

-Acércate a la chimenea, preciosa.-Le insto.

La gata se adelanta un paso, y al instante corretea a través de la alfombra y de un salto se coloca en mi regazo. El calor que desprenden las llamas también le producen un efecto calmante y placentero. Yo sólo escucho su dulce ronroneo y el eterno crepitar del fuego. Es un día como cualquier otro, durante una fría mañana de invierno.


sábado, 3 de enero de 2015

Relato: El renacer de un hada. Parte 1.

“Los sonidos del caos y la destrucción taladran mi cabeza como miles de afiladas agujas. Los gritos y los llantos de la gente que no pudo esconderse a tiempo me llevan a la desesperación. Yo he tenido suerte y logré introducirme por una rendija que me llevó a este sótano oculto. Por el momento estoy a salvo, pero sé que me acabarán descubriendo. Escribo estas palabras para ti, mi niña, mi ángel, mi hija. Espero y deseo que no sufras el mismo destino que yo, que allí a donde te has marchado tengas una vida feliz y carente de cualquier peligro. No sé cómo será el futuro, si los seres que ahora nos exterminan seguirán destruyendo y matando todo lo que encuentren a su paso. Yo sólo quiero que estés bien, es todo lo que pido. Adiós, Lynnia. Te quiero.”
Terminé de leer la carta con lágrimas en los ojos, como me pasa siempre que la leo. Mi madre escribió esas palabras para mí poco antes de morir. Me gustaría pensar que lo que ella deseaba con todas sus fuerzas se hubiera cumplido, pero no era así. Hace diez años, cuando yo tenía tan sólo seis, unas criaturas terroríficas llamadas gorgons invadieron nuestra aldea  y eliminaron a todos los que habitaban en ella, excepto a los niños. Uno de nuestros guardianes- los que se encargan de proteger la aldea- reunió a los niños que pudo, entre los que me encontraba yo, e intentó llevarnos a un lugar seguro. Cuando estábamos a punto de cruzar la frontera del reino vecino los gorgons nos alcanzaron y nos llevaron con ellos tras asesinar brutalmente al guardián. Todavía hoy tengo pesadillas sobre aquel fatídico día. Ahora todo el reino de Kindra, nuestro querido hogar, es gobernado por esos espeluznantes seres y nosotros somos sus esclavos. Trabajamos durante horas bajo sus órdenes, nos torturan, nos humillan y, a veces, incluso nos matan si nos negamos a obedecer. Hay días en los que la depresión me hunde y maldigo el día en el que nací. Pero luego recuerdo que hay que seguir luchando, aunque la esperanza casi nos haya abandonado a todos.  Llegará el día en el que expulsaremos a nuestros opresores y volveremos a ser libres.
Guardé el preciado trozo de papel bajo la almohada y salí apresurada de la habitación. Llegaba tarde a la reunión semanal que teníamos los pocos que estábamos dispuestos a revelarnos. Los desertores, nos llamamos. Cualquiera con dos dedos de frente diría que todo ese asunto de la rebelión nos viene muy grande y que es imposible que logremos nuestro propósito. Y yo también lo pensaría si no fuera porque supiera que tenemos un arma secreta.
Corrí entre las casas ennegrecidas y semiderruidas dejando una estela de polvo gris tras de mí y me introduje en el bosque. Teníamos pocas horas de descanso al día y los desertores las aprovechábamos para reunirnos.
-Llegas tarde, Lynn - Me dijo Reik cuando llegué. Reik era el mayor de todos nosotros, tenía casi veinticinco años. Por ese motivo lo habíamos proclamado nuestro líder. Era un buen chico, pero a veces podía llegar a ser verdaderamente insoportable.
-Lo siento.- Me disculpé mientras me sentaba en una pequeña roca.
El chico resopló con resignación y se dirigió al resto del grupo.
-Como iba diciendo antes de que me interrumpieran, estamos a un paso de conseguir lo que tanto tiempo llevamos esperando. Como sabéis, algunos de nosotros hemos consultado los antiguos libros que afortunadamente se salvaron de aquella masacre y –sus ojos se abrieron con emoción como la de un niño ante sus regalos de navidad y una gran sonrisa se formó en su rostro- por fin hemos encontrado la manera de despertar la magia perdida.
Entonces el silencio se rompió y los gritos de alegría y las risas inundaron el ambiente. Yo ya conocía la noticia, pues había participado en la lectura de esos libros y ayudado a interpretarlos, pero acabé contagiándome de la euforia de los demás. Era un paso importante. El más importante, de hecho. A partir de ese momento, solo quedaba seguir las instrucciones y saltar a la acción. De pronto, tras de mí oí una voz infantil y muy familiar.
-¡Lynn!
Me giré sobresaltada y sonreí al ver a la pequeña niña pelirroja que me llamaba con tanta efusividad.
-Kira, ¿qué haces aquí? Sabes de sobra que esto son cosas de mayores y tú no puedes participar, traviesilla. Ya verás cuando se entere tu hermano…
-Me temo que su hermano ya se ha enterado.- Detrás de Kira apareció un joven de mi misma edad, con el pelo rojo fuego, igual que el de su hermana. Ésta se escondió detrás de mí con cara de no haber roto un plato.
-Jolines, solo quería saludar a Lynn.- Se quejó la pequeña.
-Lo sé, pero ahora estamos en medio de un asunto muy importante, así que como no te pires de aquí ahora mismo te echaré de cabeza al foso de los calums.
La niña echó a correr, asustada ante la amenaza de su hermano mayor.
-A veces eres un poco duro con ella, Donan.- Le regañé, negando con la cabeza.
-Sólo pretendo protegerla. Sabes tan bien como yo lo peligroso que es lo que estamos haciendo, no quiero que se entrometa.
Suspiré y le dediqué una mirada cómplice. Tenía razón, una niña no debería inmiscuirse en asuntos como aquellos.
-Cambiando de tema, tengo algo para ti.- alegó el chico sacando del bolsillo un objeto brillante y redondo.
-¿Es un anillo? ¿De dónde lo has sacado?- Pregunté sorprendida.
-Lo he hecho yo.- Sus mejillas comenzaron a sonrojarse, casi parecían del color de su pelo.
-¿Pero estás loco? ¿El diamante lo has robado de las minas, verdad? ¿Cómo se te ocurre? ¿Y si se enteran los gorgons? ¡Te matarán, Donan!- Exclamé yo horrorizada. Las minas eran propiedad de aquellos monstruos y, aunque el joven era uno de los que trabajaban allí, les estaba sumamente prohibido coger cualquier piedra, gema preciosa o gramo de tierra del lugar.
-Tranquilízate, Lynn. Nadie me ha visto. Solamente quería que tuvieras algo por… ya sabes… por si algo me pasase. Para que me recordaras.- Explicó con tristeza.
Cogí el anillo con dulzura.
-Donan…
En ese momento Reik volvió a hablar y yo me percaté de que no estábamos solos. Lo había olvidado por completo.
-Ya es hora de volver al trabajo, muchachos. Esta noche nos volveremos a reunir para dar comienzo al ritual. La batalla se acerca… ¡y nosotros seremos los vencedores!

martes, 30 de diciembre de 2014

Adiós, 2014.

Otro año más que se acaba. Todavía me asombra lo rápido que pasa el tiempo, un día estás felicitando el nuevo año a tus conocidos y cuando te das cuenta ya estás despidiéndote de él. De pronto miras hacia atrás pensando en todo lo que has hecho durante esos 365 días y te das cuenta de lo muy poco que estás aprovechándolos. Por eso, mi propósito para el próximo año y todos los que le sigan es aprovechar más el momento. Leer más, escribir más, hacer más ejercicio, hacer más manualidades, pasear más, aprender más y, sobre todo, viajar, viajar mucho. Aunque eso último lo dejo para más adelante. La vida es corta, por eso hay que invertir el tiempo lo mejor que podamos. 

¡Felices fiestas y carpe diem!


sábado, 20 de septiembre de 2014


Caminar sobre cristales rotos sin hacerte daño
Adentrarte en nuevos mundos sin dar un paso
Tocar el cielo sin despegarte del firme suelo
Contar estrellas en una noche sin luna.
Hacer posible lo imposible
atrapado entre las viejas páginas
 de una historia todavía sin descubrir. 


sábado, 13 de septiembre de 2014

La espera.

Hace tiempo que no sueño despierta, que no dibujo sombras en el aire mientras mis labios tararean una canción perdida en el fondo de mi memoria.
Hace tiempo que las noches ya no son tan largas y que el sueño me domina por completo dejando atrás las historias fabricadas con pedazos de mi alma.
Pero ahora todo volverá a la normalidad. Lo sé, lo noto. Mis sentidos vuelven a debilitarse y algo en mi mente abre los ojos y alza de nuevo la cabeza,  dispuesto a comenzar un nuevo viaje.
La espera se hace eterna…


jueves, 28 de agosto de 2014

Mariposas

La vida de una mariposa es muy corta. Puede durar varios meses o incluso varios días. Es sorprendente lo que hace la naturaleza, que algo tan bello sea tan breve. Para una mariposa, los minutos son años. Tiene que aprovecharlos al máximo, vivir toda una vida en muy poco tiempo para que su venida al mundo no haya sido en vano.
Y luego estamos nosotros, seres inmensos y longevos que desperdiciamos minutos de nuestra vida sin pararnos a pensar por un momento si lo que estamos haciendo valdrá la pena. Ya tendremos después todo el tiempo del mundo para arrepentirnos y empezar a actuar con cabeza. Pero, ¿y si fuéramos una mariposa? Nuestra vida cobraría importancia y entonces sí que valoraríamos cada segundo, cada minuto, cada hora. Intentaríamos aprovecharlos lo mejor que pudiéramos.

Pero no somos mariposas, ¿verdad? Simplemente somos seres superficiales y vacíos, en un mundo demasiado pequeño para nuestro enorme ego.

viernes, 18 de julio de 2014

Qué bien se está cuando disfrutas de la vida. Sentir la brisa acariciándote la cara, contemplar la puesta de sol o las estrellas. Pasar el rato con tu familia, salir con tus amigos. Leer un buen libro. Reír hasta que te duela la mandíbula. Mojar los pies en el mar o tomar el sol en la arena. O simplemente cerrar los ojos y dejar volar tu imaginación. Cada cosa que te hace sentir bien está a un paso de distancia. Tan cerca, que a veces pasan desapercibidas. Te sientes como en una nube, evitando apoyar los pies en el suelo para no volver a caer en la misma desidia y melancolía de siempre. Te centras en esos pequeños detalles que te hacen ser feliz y no dudas en dejarte llevar y olvidarte de todo lo demás. Porque la vida está para vivirla y disfrutarla, ¿verdad?