La luz de la luna se cuela furtivamente entre las nubes y
las estrellas la acompañan en lo alto.
La noche es fría y las extremidades se
entumecen hasta casi perder la sensibilidad.
La niebla va cubriendo el paisaje impidiendo ver más allá de
un par de metros.
Pasos acelerados, corazones helados, sonrisas en medio de la
oscuridad.
Olas rompiendo contra la orilla, árboles azotados por el
viento.
Algo se esconde entre las sombras, algo espera el momento de
salir a la luz.
Entre la hierba alta de la oscura marisma, allí tiene su
hogar.
No lo mires, no lo busques, no lo llames.
Sigue adelante y olvida los ojos que te vigilan las
espaldas.


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