lunes, 9 de septiembre de 2013

Pequeñas cosas.

Una de las imágenes más bellas que mis ojos han tenido el privilegio de observar es luz del sol reflejada en las tranquilas aguas de un mar adormecido. Pequeñas partículas doradas danzando sobre un fino e inmenso lienzo transparente. Cada mañana me levanto al alba con ese recuerdo en mi mente y me dirijo a la ventana para verlo de nuevo. Los tonos rosados y blanquecinos del amanecer encajan a la perfección con la luminosidad de las aguas claras y puras. De repente, una gaviota surca el cielo para darle la bienvenida al sol y más tarde las demás se unen a su canto de buenos días mientras se zambullen en el mar para pescar, si tienen suerte, un buen desayuno. Desde mi ventana lo observo todo con una fascinante curiosidad y mis ojos sonríen asombrados ante el maravilloso espectáculo al que sólo yo tengo el placer de disfrutar. Entonces cierro los ojos y trato de que esa imagen se me quede grabada profundamente en mi cabeza para así cuando me vaya a dormir la lleve conmigo en mis sueños.

Disfrutar de las pequeñas cosas es lo que de verdad nos hace felices.


martes, 3 de septiembre de 2013

La chica que perdió el norte.

Soy la chica que perdió el norte. Soy una persona normal y corriente, eso sí, pero que ha perdido el norte y no es capaz de encontrarlo por más que lo busque. Ya no sé a dónde voy, ni cuál es mi meta. Ya no sé qué es lo que se supone que debo hacer para seguir adelante. Ya no sé dónde está el norte y dónde el sur, dónde está el este y dónde está el oeste. Ya no sé nada.  No sé si me estoy volviendo loca o si esto es sólo un sueño. No sé si debo continuar caminando o detenerme a mitad del camino. No sé qué busco ni sé dónde buscar. No sé cuál es mi nombre ni cuál es mi misión. Estoy perdida en medio de mi propio desorden. Quizás deba seguir buscando, pero no tengo el valor de hacerlo. Puede que me quede en esta situación para siempre;  desorientada, confundida y perdida. Porque soy la chica que perdió el norte y que quiere encontrarlo, pero para eso, lo único que necesita es una pizca de confianza y un poco fe en sí misma.

sábado, 31 de agosto de 2013

Darkness

Es en la noche, cuando tus miedos salen a la luz. Es en medio de la oscuridad más densa cuando acechan los terrores más profundos de tu mente. Tu imaginación se desborda y los seres monstruosos que se esconden en las sombras se aprovechan de tu vulnerabilidad y deciden hacerte una visita sorpresa. Cada uno de los músculos de tu cuerpo se tensan y no dejan que des ni un solo paso. Te sientes frágil, insignificante, creyendo ser una pequeña pieza de un juego macabro en el que tú siempre pierdes y donde no hay ganador. Tan sólo escuchas el latido acelerado de tu corazón y no hay nada a lo que puedas aferrarte para escapar del profundo abismo en el que te encuentras. ¿Qué debes hacer cuando no te queda absolutamente nada por lo que luchar? ¿Cuándo todo en lo que creías era una ilusión y tu mente empieza a desmoronarse? No puedes gritar, no puedes huir, no puedes llorar, porque eso te hará débil y ya no habrá solución. Pero en la oscuridad nada es lo que parece y lo que a simple vista puede ser una maldición, en realidad, puede que en el fondo, sea una bendición. 


viernes, 30 de agosto de 2013

Vida y muerte de una flor.

En un lugar muy lejano, donde la vida y la esperanza no crecen, cubierta la tierra por un manto de blanca nieve y un frío espectral recorriendo las llanuras, floreció una flor. Al principio era blanca, como la nieve que la abrazaba a su alrededor. Luego sus pétalos cambiaron a un bonito rosa pálido, que le dio un leve toque de color a un mundo oscuro y gris. Con el paso de los días la flor se convirtió en una preciosa rosa roja, que en medio de la penumbra, parecía una gota de sangre sobre la nieve. Era pequeña y delicada, pero ni el viento helado ni la negra noche podían con ella. A medida que pasaban los años, la rosa se fue haciendo más fuerte, pero algo en su pequeña alma la quebraba por dentro. La soledad. Era infeliz, porque no había nadie que alabara su belleza, que la acompañara día sí y día también, que la consolara en su pesares y compartiera su alegría en los días cálidos. Sus pétalos comenzaban a marchitarse, pero no por la edad, sino por la profunda tristeza que se negaba a abandonarla. Veía a las aves echar a volar sobre ella, en busca de un mundo mejor en algún lugar muy lejos de allí y deseaba poder ser como ellas, tener unas preciosas alas que la llevaran a dónde ella quisiera, sin límites, sin ataduras, sin raíces que la ataran a esa tierra hostil. Pero sabía que eso no iba a pasar. Su belleza se perdería con el tiempo y, al final, no quedaría nada de ella, tan solo una lágrima, una sola lágrima que perduraría por toda la eternidad para dejar el recuerdo de su desgracia.

domingo, 25 de agosto de 2013

Arden los bosques.

Una mancha oscura en medio de un verde lleno de vida. El fuego devora sin piedad y sin detenerse, eliminando a todo cuanto se encuentra en su camino. Y después solo quedan cenizas y restos de lo que podría haber sido un hermoso paisaje. Ahora ese paisaje ha pasado de hermoso a desolador. La Madre Tierra llora por los hijos que ha perdido atrapados en las fauces del mismísimo infierno. El humo cubre el cielo azul tornándolo gris y un calor abrasador penetra en las entrañas, llegando al corazón y haciéndole llorar sangre. El bosque ahora es un esqueleto destruido, no por culpa del elemento más mortífero, sino por el egoísmo de la más mortífera de las criaturas.

jueves, 22 de agosto de 2013

Una lágrima.

Una lágrima puede albergar 
infinidad de secretos.
Una lágrima nace del 
sentimiento más profundo
y muere dejando tras de sí 
el recuerdo del dolor.
Una lágrima, tan dulce, tan 
amarga, tan bella y tan solitaria, 
que si bien significa alegría
también es muestra de duelo.
Una lágrima no es nada, pero lo es todo.

lunes, 19 de agosto de 2013

La luna.

Siempre he sentido fascinación por la luna, esa esfera plateada fuente de mitos y leyendas que cada noche en lo alto del cielo estrellado nos deleita con su ciclo cambiante. Siempre está ahí, incluso por el día, donde se esconde tras la luz del sol. Todas las culturas, a lo largo de la historia, la han considerado una deidad, culpándola o adorándola por la influencia sobre el comportamiento de los seres humanos y demás animales.  Los lobos, criaturas maravillosas y temibles a la vez, también la adoran. Durante el plenilunio cantan su eterna canción a la luna, atemorizando a los hombres que tienen el placer de escucharlos. Hay una bonita leyenda respecto a este hecho tan conocido del lobo aullando a la luna llena. 
La leyenda cuenta que, en una noche ancestral, la luna bajó a la tierra y se quedó enredada entre las ramas de un árbol. En ese momento apareció un lobo y la empezó a acariciar con su hocico y jugaron toda la noche, hasta que volvió al cielo y el lobo al bosque; y ésta, le robó la sombra al cánido para recordarlo para siempre y él desde entonces, le aúlla las noches de luna llena para pedirle que se la devuelva.