He contado los pasos que tendría que dar para perderme.
Perderme para encontrarme, para llegar al punto en el que todos mis caminos se
crucen. Para llegar al día en el que diga: Sí, este es el tiempo y el momento
correctos. Y desde entonces, simplemente dejarme llevar. Deslizarme a toda
velocidad por un tobogán con todas las cartas puestas sobre la mesa. No, mejor
coger todas las cartas y lanzarlas por los aires. Mezclarlas unas con otras y
echar a correr. Que el viento me lleve y que el destino elija por mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario