Hola gente, aquí os traigo un relato que he escrito hace poco, espero que os guste. Como es un poco largo lo he dividido en dos partes. Aquí está la primera. Un beso :)
La luna llena se asomaba tímida entre las nubes, observando
en silencio las criaturas de la noche mientras esperaban ansiosas la llegada de
una víctima fácil que saciase sus ganas de sangre. La brisa nocturna rozaba con
suavidad las hojas de los árboles, produciéndole un escalofrío. Caminaba
descalzo entre el follaje, sin importarle las heridas que le producían la tierra
húmeda y las piedras en el camino. No sentía el dolor punzante fruto de los
cortes en su piel desnuda cuando las ramas de los árboles le rozaban. Su
corazón latía cada vez más fuerte y su pulso se le aceleraba. Sentía cómo sus
pupilas se dilataban y sus músculos se tensaban. Seguía caminando. No sabía
hacia dónde iba ni dónde se encontraba. Sabía que tenía que hacer algo, pero no
se acordaba qué era.
-¿Dónde se habrá metido?- Miró por décima vez el reloj –
Había quedado en llamarme. Íbamos a dar un paseo bajo las estrellas.- Se tumbó
sobre la cama y echó un vistazo al móvil. Nada, ni una llamada. Cerró los ojos
y recordó otra vez los momentos que pasaron juntos. Los besos, las caricias,
las promesas, las miradas. Se había sentido tan bien, tan viva. Y ahora no
tenía noticias de él. Abrió los ojos y miró el reloj por enésima vez. Las once.
Casi media noche.
Los sonidos de la noche no le tranquilizaban. Le ponían
nervioso. Ahora podía oírlos con claridad. Sus sentidos se habían agudizado
hasta el punto de que podía escuchar hasta más mínimo movimiento de las hojas
al caer. Se paró en seco de repente y posó su mirada sobre la blanca luna que
lo miraba desafiante. Sintió un profundo dolor en las entrañas que lo hizo caer
de rodillas exhalando un grito estremecedor. Cerró los ojos y al fin se dejó
llevar por su naturaleza salvaje. El vello del cuerpo empezó volverse más
grueso y espeso, los dientes se le afilaron, sus manos se transformaron en
garras y nació en su corazón un sentimiento voraz y un instinto animal. Dejó
escapar un profundo aullido a la luna, que en ese momento pasó de ser su
enemiga a convertirse en su aliada.
-Ya está, no aguanto más.-
Se levantó de la cama y se dirigió con paso decidido a la
ventana. Se asomó a ella y observó la luna.
-Ya es medianoche, pero me da igual. Iré a su casa y le
pediré explicaciones en persona.-
Cogió su móvil y su cazadora y salió por la puerta trasera
intentando no despertar a sus padres.
Caminó por las calles con la única compañía de la luna llena
y de los sonidos de la noche. Se alejó de la civilización y se adentró en el
oscuro bosque. No le gustaba caminar sola a medianoche y empezaba a sentir
miedo de verdad, pero necesitaba verle. Y para eso tenía que atravesar el
bosque hasta llegar a la pequeña casa donde vivía él. Hizo caso omiso al temor
que le recorría todo el cuerpo y siguió caminando sin detenerse. De pronto
escuchó el aullido lejano de un lobo.
Uf que valiente para meterse por ahí... sin duda un buen relato!
ResponderEliminarUn beso, me paso :)
Pd: Aprende a bailar bajo la lluvia ∞
Sí, la verdad es que no debió hacer eso xD
ResponderEliminarGracias por pasarte, un beso:)