jueves, 10 de enero de 2013

Un encuentro a medianoche. Parte 1


Hola gente, aquí os traigo un relato que he escrito hace poco, espero que os guste. Como es un poco largo lo he dividido en dos partes. Aquí está la primera. Un beso :)

La luna llena se asomaba tímida entre las nubes, observando en silencio las criaturas de la noche mientras esperaban ansiosas la llegada de una víctima fácil que saciase sus ganas de sangre. La brisa nocturna rozaba con suavidad las hojas de los árboles, produciéndole un escalofrío. Caminaba descalzo entre el follaje, sin importarle las heridas que le producían la tierra húmeda y las piedras en el camino. No sentía el dolor punzante fruto de los cortes en su piel desnuda cuando las ramas de los árboles le rozaban. Su corazón latía cada vez más fuerte y su pulso se le aceleraba. Sentía cómo sus pupilas se dilataban y sus músculos se tensaban. Seguía caminando. No sabía hacia dónde iba ni dónde se encontraba. Sabía que tenía que hacer algo, pero no se acordaba qué era.

-¿Dónde se habrá metido?- Miró por décima vez el reloj – Había quedado en llamarme. Íbamos a dar un paseo bajo las estrellas.- Se tumbó sobre la cama y echó un vistazo al móvil. Nada, ni una llamada. Cerró los ojos y recordó otra vez los momentos que pasaron juntos. Los besos, las caricias, las promesas, las miradas. Se había sentido tan bien, tan viva. Y ahora no tenía noticias de él. Abrió los ojos y miró el reloj por enésima vez. Las once. Casi media noche.

Los sonidos de la noche no le tranquilizaban. Le ponían nervioso. Ahora podía oírlos con claridad. Sus sentidos se habían agudizado hasta el punto de que podía escuchar hasta más mínimo movimiento de las hojas al caer. Se paró en seco de repente y posó su mirada sobre la blanca luna que lo miraba desafiante. Sintió un profundo dolor en las entrañas que lo hizo caer de rodillas exhalando un grito estremecedor. Cerró los ojos y al fin se dejó llevar por su naturaleza salvaje. El vello del cuerpo empezó volverse más grueso y espeso, los dientes se le afilaron, sus manos se transformaron en garras y nació en su corazón un sentimiento voraz y un instinto animal. Dejó escapar un profundo aullido a la luna, que en ese momento pasó de ser su enemiga a convertirse en su aliada.

-Ya está, no aguanto más.-
Se levantó de la cama y se dirigió con paso decidido a la ventana. Se asomó a ella y observó la luna.
-Ya es medianoche, pero me da igual. Iré a su casa y le pediré explicaciones en persona.-
Cogió su móvil y su cazadora y salió por la puerta trasera intentando no despertar a sus padres.
Caminó por las calles con la única compañía de la luna llena y de los sonidos de la noche. Se alejó de la civilización y se adentró en el oscuro bosque. No le gustaba caminar sola a medianoche y empezaba a sentir miedo de verdad, pero necesitaba verle. Y para eso tenía que atravesar el bosque hasta llegar a la pequeña casa donde vivía él. Hizo caso omiso al temor que le recorría todo el cuerpo y siguió caminando sin detenerse. De pronto escuchó el aullido lejano de un lobo. 

2 comentarios:

  1. Uf que valiente para meterse por ahí... sin duda un buen relato!
    Un beso, me paso :)
    Pd: Aprende a bailar bajo la lluvia ∞

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  2. Sí, la verdad es que no debió hacer eso xD
    Gracias por pasarte, un beso:)

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