lunes, 12 de agosto de 2013

Ayer y hoy.

¿Dónde quedaron aquellas princesas de mejillas sonrosadas y ojos luminosos que deseaban vivir la historia de amor más romántica?
¿Dónde quedaron aquellos príncipes que sacaban a bailar a las damas con timidez y las hacían sonrojarse tan solo con mirarlas?

Los tiempos cambian, y ahora todo es diferente. Bienvenidos a la era de la perversión y del desfase, donde  el amor es un juego y los niños quieren crecer demasiado deprisa. La inocencia se ha perdido, ahora lo que está de moda es comportarse como adultos delirantes con aires de superioridad y con ganas de juerga. Los hombres buscan barbies tontas con faldas extremadamente cortas y escotes extremadamente grandes a las que no les importe ser un juguete con tal de pasarlo bien una noche durante unos escasos minutos, mientras que las mujeres enseñan más de lo que deberían y actúan como niñatas superficiales para luego quejarse de lo mal que las tratan los hombres. Aunque claro, siempre hay excepciones. Lo que quiero decir, es que la sociedad juvenil se va deteriorando cada día más, en un mundo de alcohol, drogas y sexo. Después se despiertan por la mañana y se dan cuenta de que no recuerdan nada del día anterior, pero aún así dirán que lo han pasado genial y lo repetirán una y otra vez. ¿Qué diversión le encuentran a eso? ¿Les resulta divertido desconocer qué han hecho, con quién han estado y dónde? A mí, desde luego, no. Y lo peor de todo, es que mucha gente lo hace porque "es guay" y "mola". Y así es como irán perdiendo su personalidad y su dignidad, quedándoles solamente recuerdos vagos de una noche alocada y un profundo malestar físico y mental cuando toda la diversión termina.

viernes, 9 de agosto de 2013

Alas negras.

Mis alas son negras como la noche.
Negra también es mi alma,
que lucha por escapar de su prisión
de cristal.
Negros son mis ojos que observan
atentos, expectantes,
los secretos más viejos y oscuros
que mi corazón guarda.
Mis alas son negras  y negra es mi sombra
que me acompaña y me atormenta.


sábado, 3 de agosto de 2013

Sentimientos.

No puedes escapar de tus sentimientos.
Cuando te encuentran  te absorben, te corroen por dentro
y cuando te  quieres dar cuenta, es demasiado tarde.
La ira es un arma letal que lucha por salir y arrasar con todo.
El odio te transforma por completo y nubla tu vista,
impidiéndote ver la bondad que se esconde en tu interior.
La felicidad puede ser destructiva,
pero también te puede salvar de la destrucción.
La tristeza es el peor sentimiento, te hunde, te mata lentamente,
pero al final desaparece, aunque nunca del todo.
Y el amor es aquello  que todo el mundo anhela, 
pero que pocos llegan a alcanzar.

viernes, 2 de agosto de 2013

Un abrazo. Un beso. El sonido de la lluvia al caer. Un rayo de sol. Una canción. Una sonrisa. Un hola. Un hasta luego. Un te quiero.


Esos pequeños  instantes de felicidad que nos hacen sonreír y pensar que la vida vale la pena. Cosas, que a simple vista parecen insignificantes, pero que necesitamos casi tanto como respirar cuando nos sentimos solos o tristes. Por mucha oscuridad que haya en nuestro mundo, siempre habrá un rayo de luz que nos ayudará, que nos dará ese empujón que necesitamos para levantar la cabeza y dibujar una sonrisa en nuestro bonito rostro. 

martes, 23 de julio de 2013

Me quito las sandalias y pongo los pies en la arena mientras siento la suave brisa rozando mi pelo y oigo el sonido de las olas del mar al fondo. Quema. Voy dando pequeños saltos hasta que llego a la orilla y remojo los pies en el agua. El dolor que me produce la ardiente arena se va calmando y un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Sonrío. Mis manos recorren mi vestido de color rosa decorado con unas bonitas flores blancas. Me deshago de él deslizándolo por mi cuerpo  y lo lanzo delicadamente sobre la arena. Miro hacia el horizonte y diviso en la lejanía un barco velero que surca las frías aguas en dirección a una pequeña isla donde de pequeña iba con mis padres y jugaba a ser la pirata más temible de los siete mares. Mi mente se llena de recuerdos de aquellos años felices de mi niñez, mientras una lágrima solitaria cae por mi rostro y se ahoga en el mar. “Me gustaría volver a esa isla”, pienso, “Quedarme allí para siempre y no regresar  jamás”. Comienzo a caminar y me adentro cada vez más en el mar. El agua roza mi cuerpo desnudo y la sal se impregna en mi piel. Me gusta esta sensación. Lentamente me deslizo hacia abajo hasta cubrir por completo mi cabeza. Estiro los brazos y comienzo a nadar, dejando atrás mis temores, mis sueños atormentados y mis ilusiones destrozadas. Por una vez, me siento libre.

miércoles, 17 de julio de 2013

           
                                     "... así las cretenses con pies delicados                                                                           ante el altar hermoso bailaban
                                       buscando la dulce flor de la pradera..."
                                                                           Safo de Lesbos

jueves, 11 de julio de 2013

Beauty.

La belleza es algo que siempre ha estado presente desde los tiempos más antiguos hasta ahora. Todas las épocas y culturas tienen un determinado estereotipo, un canon de belleza que todo el mundo desea seguir.  Pero me he dado cuenta, desde hace tiempo, que hoy en día el afán por ser bello está llegando a límites insospechados. Y el modelo a seguir que nosotros (sí, me incluyo) tenemos son las celebridades de la moda, del cine y de la música. Cada vez importa menos el talento y se empieza a dar más importancia al aspecto físico. Idolatramos a modelos esqueléticas y a artistas operados y retocados con photoshop. Los famosos siguen las más extrañas dietas y tratamientos de belleza y la gente les aplaude e intentan imitarlos. Y si alguno coge unos quilos de más, se le pilla sin maquillar o con alguna arruga o cualquier otro defecto, lo critican a más no poder. Viendo todo esto, a mí me surgen algunas dudas. ¿A dónde vamos a llegar si seguimos así? ¿Se convertirá la belleza en algo superior a otros valores como el talento, la amistad o el amor? Probablemente ya sea así. 


Quizás yo no sea la más indicada para hablar de este tema, ya que soy muy insegura con mi cuerpo y normalmente tengo la autoestima por los suelos. Pero soy consciente de que la verdadera belleza, la que de verdad importa, está en el interior. Yo no soy superficial con los demás. Sin embargo, conmigo misma lo soy, y mucho. Y he de reconocer, aunque me cueste admitirlo, que yo también he sentido envidia de alguna famosa por su cuerpo perfecto y su bonito rostro y he deseado con todas mis fuerzas poder ser como esa chica. Pero por otro lado, sé que eso no me debería afectar. Yo soy como soy y debería aceptar mis defectos, ya que son míos y forman parte de mí. Me gustaría que las personas dejasen de preocuparse tanto por su aspecto físico y pudieran convivir con sus defectos y virtudes, sintiéndose orgullosas de como son. Porque, al fin y al cabo, la belleza exterior es efímera y desaparece con el tiempo, pero la belleza interior siempre permanece con nosotros.