Me quito las sandalias y pongo los pies en la arena mientras
siento la suave brisa rozando mi pelo y oigo el sonido de las olas del mar al
fondo. Quema. Voy dando pequeños saltos hasta que llego a la orilla y remojo
los pies en el agua. El dolor que me produce la ardiente arena se va calmando y
un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Sonrío. Mis manos recorren mi vestido
de color rosa decorado con unas bonitas flores blancas. Me deshago de él
deslizándolo por mi cuerpo y lo lanzo
delicadamente sobre la arena. Miro hacia el horizonte y diviso en la lejanía un
barco velero que surca las frías aguas en dirección a una pequeña isla donde de
pequeña iba con mis padres y jugaba a ser la pirata más temible de los siete
mares. Mi mente se llena de recuerdos de aquellos años felices de mi niñez, mientras una lágrima solitaria cae por mi rostro y se ahoga en el mar. “Me gustaría
volver a esa isla”, pienso, “Quedarme allí para siempre y no regresar jamás”. Comienzo a caminar y me adentro cada vez más
en el mar. El agua roza mi cuerpo desnudo y la sal se impregna en mi piel. Me
gusta esta sensación. Lentamente me deslizo hacia abajo hasta cubrir por
completo mi cabeza. Estiro los brazos y comienzo a nadar, dejando atrás mis
temores, mis sueños atormentados y mis ilusiones destrozadas. Por una vez, me siento libre.
martes, 23 de julio de 2013
jueves, 11 de julio de 2013
Beauty.
La belleza es algo que siempre ha estado presente desde los
tiempos más antiguos hasta ahora. Todas las épocas y culturas tienen un
determinado estereotipo, un canon de belleza que todo el mundo desea
seguir. Pero me he dado cuenta, desde
hace tiempo, que hoy en día el afán por ser bello está llegando a límites
insospechados. Y el modelo a seguir que nosotros (sí, me incluyo) tenemos son
las celebridades de la moda, del cine y de la música. Cada vez importa menos el talento y se
empieza a dar más importancia al aspecto físico. Idolatramos a modelos esqueléticas y a artistas operados y retocados con photoshop. Los famosos siguen las más
extrañas dietas y tratamientos de belleza y la gente les aplaude e intentan
imitarlos. Y si alguno coge unos quilos de más, se le pilla sin maquillar o con
alguna arruga o cualquier otro defecto, lo critican a más no poder. Viendo todo esto, a mí me surgen algunas
dudas. ¿A dónde vamos a llegar si seguimos así? ¿Se convertirá la belleza en
algo superior a otros valores como el talento, la amistad o el amor?
Probablemente ya sea así.
Quizás yo no sea la más indicada para hablar de este tema,
ya que soy muy insegura con mi cuerpo y normalmente tengo la autoestima por los
suelos. Pero soy consciente de que la verdadera belleza, la que de verdad
importa, está en el interior. Yo no soy superficial con los demás. Sin embargo,
conmigo misma lo soy, y mucho. Y he de reconocer, aunque me cueste admitirlo, que yo también he sentido envidia de alguna famosa por su cuerpo perfecto y su
bonito rostro y he deseado con todas mis fuerzas poder ser como esa chica.
Pero por otro lado, sé que eso no me debería afectar. Yo soy como soy y debería
aceptar mis defectos, ya que son míos y forman parte de mí. Me gustaría que las personas dejasen de
preocuparse tanto por su aspecto físico y pudieran convivir con sus defectos y
virtudes, sintiéndose orgullosas de como
son. Porque, al fin y al cabo, la belleza exterior es efímera y desaparece con el tiempo, pero la belleza interior siempre permanece con nosotros.
martes, 18 de junio de 2013
El amante de la luna.
El lobo. Siempre me ha fascinado ese animal. Es fuerte, veloz, elegante, fiel y amante de la luna. Una criatura incomprendida que vaga por los bosques huyendo de la presencia humana, luchando por sobrevivir en un mundo cada vez más contaminado por el ego humano. La gente piensa que es una bestia despiadada y voraz que mata por gusto, pero yo no lo veo así. La bestia somos nosotros. Destruimos sus bosques, cazamos su comida y matamos su especie. Los lobos están desapareciendo y los responsables somos nosotros. Nosotros y nuestro afán por arrasar todo lo que encontramos a nuestro paso. Nuestra solución a todos los problemas es la muerte. ¿Qué un animal se come nuestra cosecha? Lo matamos. ¿Que un animal se ha comido nuestro ganado? Lo matamos. ¿Que un animal nos ha mordido? Lo matamos. Pero claro, los seres racionales y justos somos nosotros. Creemos que los lobos, y otros animales, son un peligro para nosotros, pero en realidad somos nosotros un peligro para ellos. Cuando nos demos cuenta, será demasiado tarde.
lunes, 20 de mayo de 2013
Para ti, mi vida.
No tengo palabras para explicar todo lo que has aportado a
mi vida. En los pocos meses que nos conocemos te has convertido en una de las
personas más importante para mí, junto con mi familia y mis mejores amigas. No sé por qué, ni cuándo, ni cómo, pero poco a
poco me fuiste enamorando cada día más. Ahora no puedo imaginarme qué haría sin
ti, sin tus besos, sin tus caricias y tus palabras que tanto me hacen sonreír. Y a pesar de que no te lo digo muy a menudo,
sabes que te quiero con todo mi corazón, más de lo que puedas imaginar. Has
llenado ese vacío que tenía en mi interior desde hace tanto tiempo y que
necesitaba cubrir con el cariño y la atención que tú me proporcionas. Gracias a
ti, sé lo que es el amor.
miércoles, 8 de mayo de 2013
Estrés, estrés y más estrés. Los exámenes finales se acercan y el agobio que siento es demasiado. Tengo ganas de llorar y no sé por qué. Estoy enfadada con el mundo y no sé por qué. Quiero gritar y llorar a la vez. Y tampoco sé por qué. Siento como si todo se me cayera encima y yo no tengo más remedio que sujetarlo con mis débiles brazos, y así evitar que me aplaste. Ojalá pudiera dormirme y despertar cuando todo haya acabado, y poder disfrutar del sol, la playa y la tranquilidad. Espero que esto termine pronto.
sábado, 20 de abril de 2013
Bienvenida, primavera
Ya huele a primavera. El frío y la lluvia por fin se alejan y dejan paso al agradable calor y la suave brisa primaveral. Los pájaros cantan felices anunciando la llegada del buen tiempo, las flores se abren para disfrutar de los rayos de sol y la gente se anima a dar largos paseos para desperezarse del largo letargo invernal. Llegó el momento de decir adiós a los calientes y gruesos ropajes, a los guantes y bufandas, a pasar frío y a querer quedarse en casa con la manta y calefacción. Ya ha llegado una nueva estación que, a pesar de llegar tarde, ha sido recibida con alegría y satisfacción.
Bienvenida, primavera.
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