Busco desesperadamente un intento de fuga, un resquicio
minúsculo que me haga desaparecer. Huir de estas cuatro paredes, volatilizarme
como un copo de nieve indefenso ante un
rayo de sol. Como las lágrimas cuando deciden asomar y recorrer la blanca piel
de mis mejillas. Vivo entre el miedo a despegar y las ansias de echar a volar.
Indago mil maneras de perderme y encuentro mil formas de desesperación. Canto a
la vida, a la libertad y a los sueños. Y despierto con ganas de comenzar algo
nuevo. Un nuevo viaje, una nueva aventura.
Sucede que una niña nunca deja de serlo y que por mucho que
lo intente su mente y alma no cambiarán su rumbo. Los hados lo saben, ella lo sabe, su corazón
también lo sabe. El problema es que ella sí quiere cambiar su rumbo, luchar por
algo que se agita en su interior, en la fosa profunda que reside en su ser. Lograrlo
o no lograrlo solo depende de sus decisiones.
Y las decisiones nunca son fáciles de tomar.

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