Atrapada en una espiral, sólo veo espuma, terror y caos.
Tiento a la suerte, no obtengo respuesta alguna. Silencio.
Mi cuerpo arrastrado por un remolino, alzo la vista, escucho,
no sé qué es arriba y qué es abajo, el mundo está al revés,
¿quién lo ha puesto así?
Dos monstruos, dos realidades
La espada y la pared, la muerte y la muerte.
Pide un deseo, el abismo está aquí. Latente.
Me atrae hacia sus entrañas y el infierno se abre.
Un soplo furtivo, la vela se apaga. Oscuridad.
Dos monstruos, dos perdiciones.
Un pensamiento absurdo, los dados lanzados a la par.
Una oportunidad en el horizonte.
domingo, 15 de noviembre de 2020
Caribidis y Escila
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