lunes, 20 de mayo de 2013

Para ti, mi vida.


No tengo palabras para explicar todo lo que has aportado a mi vida. En los pocos meses que nos conocemos te has convertido en una de las personas más importante para mí, junto con mi familia y mis mejores amigas.  No sé por qué, ni cuándo, ni cómo, pero poco a poco me fuiste enamorando cada día más. Ahora no puedo imaginarme qué haría sin ti, sin tus besos, sin tus caricias y tus palabras que tanto me hacen sonreír.  Y a pesar de que no te lo digo muy a menudo, sabes que te quiero con todo mi corazón, más de lo que puedas imaginar. Has llenado ese vacío que tenía en mi interior desde hace tanto tiempo y que necesitaba cubrir con el cariño y la atención que tú me proporcionas. Gracias a ti, sé lo que es el amor.

Gracias por quererme.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Estrés, estrés y más estrés. Los exámenes finales se acercan y el agobio que siento es demasiado. Tengo ganas de llorar y no sé por qué. Estoy enfadada con el mundo y no sé por qué. Quiero gritar y llorar a la vez. Y tampoco sé por qué. Siento como si todo se me cayera encima y yo no tengo más remedio que sujetarlo con mis débiles brazos, y así evitar que me aplaste. Ojalá pudiera dormirme y despertar cuando todo haya acabado, y poder disfrutar del sol, la playa y la tranquilidad. Espero que esto termine pronto.

sábado, 20 de abril de 2013

Bienvenida, primavera


Ya huele a primavera. El frío y la lluvia por fin se alejan y dejan paso al agradable calor y la suave brisa primaveral. Los pájaros cantan felices anunciando la llegada del buen tiempo, las flores se abren para disfrutar de los rayos de sol y la gente se anima a dar largos paseos para desperezarse del largo letargo invernal. Llegó el momento de decir adiós a los calientes y gruesos ropajes, a los guantes y bufandas, a pasar frío y a querer quedarse en casa con la manta y calefacción. Ya ha llegado una nueva estación que, a pesar de llegar tarde, ha sido recibida con alegría y satisfacción.

Bienvenida, primavera.

jueves, 4 de abril de 2013


Porque solo tú haces que mi corazón lata a mil por hora
Porque solo tú colocas una enorme sonrisa en mi rostro
Porque solo tú haces más llevadero mi día a día
Y provocas fuegos artificiales en mi interior.
Porque con tus besos, siento que el tiempo se detiene
y con tus caricias, mi piel se estremece de placer.
Porque con un hola tuyo mi mundo se ilumina
Y con un adiós, se sume de nuevo en la oscuridad.
Porque siempre estás presente en mis sueños,
Y porque no logro sacarte de mis pensamientos.
Por eso y por mucho más, te quiero.



sábado, 30 de marzo de 2013

Mi mayor miedo.


El miedo. Esa desagradable sensación que invade todo nuestro ser y nos impide actuar utilizando la razón y la lógica, que nos convierte en unos seres vulnerables y trata de dominarnos. Yo no suelo tener miedo. Soy bastante tranquila y pocas veces me preocupo por lo que me rodea. Siempre pienso en el lado bueno de las cosas y en raras ocasiones me dejo llevar por el pánico. Pero hay algo que me supera. Algo que me asusta de verdad: hacerme mayor. Puede sonar algo infantil y tonto, pero me aterra la idea de dejar de ser la niña que creo ser y convertirme en mujer. Cosas tan banales como sacarme el carnet de conducir o perder la virginidad suponen aceptar que ya soy una mujer. Y no quiero, me niego a aceptarlo. El mundo adulto me asusta. Tener responsabilidades, preocupaciones, alejarte de tus padres y de tu hogar, formar tu propia familia, tener tu propia vida. Lo peor de todo, es que este temor no viene de ahora. De pequeña me echaba a llorar por el simple hecho de pensar en la idea de hacerme mayor, no quería crecer. Deseaba continuar en mi mundo feliz sin preocuparme por las cosas de los adultos. Pasaron los años y aún sigo igual. Ojalá pudiera parar el tiempo y quedarme así para siempre, o volver a la niñez. Pero tarde o temprano tendré que aceptar la dura realidad.  El tiempo corre y yo envejezco cada día más. Eso es así y yo no puedo hacer nada para evitarlo.


jueves, 7 de febrero de 2013

Últimamente no he publicado mucho en el blog porque he estado algo ocupada y me temo que aun tardaré más en volver a publicar. La razón de ésto es que me voy a un viaje que llevo mucho tiempo esperando y que es uno de mis grandes sueños que tenía por cumplir. Sí, me voy a Grecia una semana. A Grecia. Ese maravilloso país que fue el hogar de la antigua civilización griega, una civilización que me encanta (por algo estoy estudiando filología clásica xD). Estoy escribiendo ésto a tan solo unas horas antes de irme en bus para Madrid, y de allí en avión hasta Grecia. No puedo explicar lo que siento en este momento, los nervios por poner los pies en ese gran lugar lleno de historia, cultura y mitos, además de que es mi primera vez en avión. Espero que a la vuelta pueda tener un poco más de tiempo libre para regresar al blog y escribir más a menudo.
Muchos besos, nos vemos :)

martes, 29 de enero de 2013

Como una burbuja...


Para mí, la soledad es como una burbuja que nos protege del peligro exterior. A veces, estar rodeado de gente puede ser asfixiante y estresante, pero cuando estás solo, respiras una paz y una tranquilidad que difícilmente podrías conseguir en medio de una sociedad llena de prejuicios, malos modales e hipocresía. Siempre marcando lo que debes y lo que no debes hacer, lo que es bueno y lo que es malo, lo que está de moda y lo que no, poniendo etiquetas a todo y rechazando a los que se apartan de los moldes establecidos. No es malo estar solo de vez en cuando. Tienes tiempo para pensar en todo lo que ha sucedido en tu vida, para arrepentirte de las cosas que has hecho y para enorgullecerte de otras, para poner en funcionamiento tu imaginación y, en definitiva, para estar a solas con tus pensamientos. Ser tú mismo. En medio de la soledad, el tiempo parece transcurrir más despacio, los segundos parecen minutos, y los minutos horas.  A veces necesitas irte a un lugar donde no puedan encontrarte, respirar hondo y alejarte del resto del mundo.  Sólo tú, tú mismo y el tiempo.