martes, 11 de diciembre de 2012

Harta.


Estoy indignada. Quiero gritar al mundo un par de cosas. Y sé que mi grito no llegará a ningún sitio; esto es sólo un pequeño blog que acaba de surgir de la nada y que apenas ha tenido tiempo de darse a conocer. Pero es mi blog y necesito desahogarme.
Para empezar, yo soy una estudiante de Filología Clásica en la USC. El problema que tiene esta carrera es que está demasiado infravalorada hasta el punto de que la gente no sabe qué es ni para qué sirve. Pues sí, yo estudio latín y griego, unas lenguas “muertas” que según la mayoría de la población española no sirven para nada. Y yo tengo que aguantarme y ver cómo un señor al que llaman ministro de educación las desprestigia y las margina. Pues no. No voy a quedarme de brazos cruzados. Las lenguas clásicas son nuestra herencia. Sin ellas y sin toda la cultura grecorromana ahora no seríamos absolutamente nada. No voy a dejar que me quiten algo que es mi pasión y mi vocación, algo que he elegido estudiar porque me gusta. Este señor no se saldrá con la suya. Lucharemos hasta cumplir nuestro propósito quiera o no. Y esto no va sólo por las lenguas clásicas. Va por la educación en general. Por todos los recortes y reformas. Nosotros tenemos derecho a estudiar. Un derecho que no nos quitarán.

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