Estoy indignada. Quiero gritar al mundo un par de cosas. Y
sé que mi grito no llegará a ningún sitio; esto es sólo un pequeño blog que
acaba de surgir de la nada y que apenas ha tenido tiempo de darse a conocer.
Pero es mi blog y necesito desahogarme.
Para empezar, yo soy una estudiante de Filología Clásica en
la USC. El problema que tiene esta carrera es que está demasiado infravalorada
hasta el punto de que la gente no sabe qué es ni para qué sirve. Pues sí, yo
estudio latín y griego, unas lenguas “muertas” que según la mayoría de la
población española no sirven para nada. Y yo tengo que aguantarme y ver cómo un
señor al que llaman ministro de educación las desprestigia y las margina. Pues
no. No voy a quedarme de brazos cruzados. Las lenguas clásicas son nuestra
herencia. Sin ellas y sin toda la cultura grecorromana ahora no seríamos
absolutamente nada. No voy a dejar que me quiten algo que es mi pasión y mi
vocación, algo que he elegido estudiar porque me gusta. Este señor no se saldrá
con la suya. Lucharemos hasta cumplir nuestro propósito quiera o no. Y esto no
va sólo por las lenguas clásicas. Va por la educación en general. Por todos los
recortes y reformas. Nosotros tenemos derecho a estudiar. Un derecho que no nos
quitarán.
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